lunes 30 de marzo de 2009

El gran incendio de Guayaquil 1896 | ¿Deliberado o natural?

La historia de Guayaquil ha estado siempre marcada por constantes y continuos "boicots" por parte de las facciones conservadoras - Quiteñas - centralistas, que ven con temor el desarrollo económico y cultural de esta ciudad, ¿creíamos que solo podían llegar al punto de dividirnos, mutilarnos, castrarnos?, están muy equivocados, hace muchos años fueron ellos muy probablemente los causantes del crimen genocida mas atroz en la historia de esta ciudad, causante no solo de innumerables pérdidas materiales sino, de invaluables e irrecuperables pérdidas humanas.

Parece mentira como se hereda la esencia Guayaquileña y como se transmite de boca en boca nuestra cultura, costumbres, creencias e ideas, de niño escuché en mi familia la historia de los asesinatos ocurridos por los amargados Quiteños centralistas en Guayaquil siendo ellos los viles provocadores de "El gran incendio" con la intención de impedir nuestra autonomía y libertad por parte de Eloy Alfaro Delgado, el cual pretendió con justicia otorgarnos dicha libertad económica, aunque la razón que me dieron mis abuelos a estos asesinatos cuando niño fue: "por simple envidia de los serranos".

No había encontrado textos que justifiquen esa historia transmitida de boca en boca, como un rumor en su época (hasta el día de hoy que los encontré en la web), y ahora que están tan de moda los rumores y se acepta públicamente que: "los rumores solo son fecundos cuando tienen una base de realidad", simplemente podríamos decir que: "cuando el rio suena es por que piedras trae".

El 5 de octubre de 1896 a las 23 se inició El Gran Incendio. Los preparativos para las fiestas habían iniciado debido, principalmente, a que en ese año se realizaría en el edificio de la Gobernación una convención de la que saldría definido el nuevo estado geopolítico de la nación, propuesto por el presidente Eloy Alfaro, y mediante el cual el país sería convertido en estado confederado. La facción política conservadora veía con preocupación este intento descentralizador.

Con los años venideros se comentaría mucho el tema y no serán pocas las elucubraciones que se hagan relacionando el incendio con la preocupación conservadora.

Se habló de un sabotaje al edificio de la gobernación iniciado en la manzana de enfrente, donde funcionaba el almacén de lencería denominado La Joya, sin tomar en cuenta la dirección en la que el viento corría, posteriormente se enunciaron una o dos hipótesis más. Lo cierto es que jamás pudo descubrirse la causa real de este gigantesco flagelo.

En ese entonces la primera constituyente del liberalismo se instaló en Guayaquil en octubre de 1896, pero el gran incendio que consumió la ciudad obligó al entonces jefe supremo, general Eloy Alfaro, a trasladarla a Quito. En resumidas cuentas, el incendio que había comenzado casi a medianoche del día cinco, luego de una hora, había alcanzando proporciones colosales, principalmente gracias al fuerte viento del sudeste que esa noche corría. La compañía de bomberos Salamandra fue la primera en llegar, pero sólo para observar lo inmanejable del flagelo, pues ya cubría varias manzanas. A las dos de la mañana ya eran varias bombas empeñadas en la lucha contra el fuego, entre ellas: La Salamandra n.º 2, La Independencia n.º 15, La Sucre n.º 17, La Unión n.º 3. Esfuerzo inútil, pues el fuego lo devoraba todo insaciablemente. El incendio cogió varias direcciones: de este a oeste por la calle Aguirre; de norte a sur por el Malecón; y en dirección sudeste por la calle 9 de octubre.

Por la mañana del día 6 las tres lenguas de fuego se encontraron en la plaza San Francisco y produjeron un infernal torbellino que calcinaba hasta las piedras y levantaba por los aires cuanta mercadería, muebles y objetos de valor habrían sido llevados a ese sitio para evitar su pérdida. A las 5:45 las llamas devoraban las cúpulas de la Iglesia de San Francisco, desintegrando su reloj.

Todo quedó en cenizas mientras el monumento de Rocafuerte veía pensativo consumirse la ciudad que lo vio nacer.

Las areas en negro fueron las destruidas por el brutal incendio



El gran incendio: 5 y 6 de octubre de 1896


Tres años trágicos, de graves incendios consecutivos golpearon a Guayaquil, entre 1893 y octubre de 1896. Años de ingentes pérdidas para la ciudad. Los siniestros fueron tan frecuentes que por entonces se habló de la presencia de un incendiario como el causante. El 12 de febrero de 1896, preludio de la gran tragedia de octubre, el fuego redujo a cenizas todas las manzanas comprendidas entre las calles 10 de Agosto, por el norte; Colón, por el sur; Pichincha, por el este; y Chimborazo, por el oeste. Además, aquellas que se encontraban en la acera sur de la calle Colón hasta Luzárraga entre las calles Pichincha y Chile. Con este flagelo, se acentuó la sospecha de la existencia de un pirómano, se hicieron indagaciones, algunos arrestos, pero nunca se comprobó fehacientemente la responsabilidad de manos criminales.

En la madrugada del 6 de octubre de 1896, se inició el más terrible flagelo que ha sufrido la ciudad, conocido como el “incendio grande”. Se inició en la esquina de Aguirre y Malecón, frente a la gobernación, corrió hacia el norte consumiendo las casas que se encontraban entre Malecón y la calle Rocafuerte y luego de quemar todas las de Las Peñas, terminó en la antigua cervecería. En su camino por Aguirre desde el malecón hacia el oeste, volteó por Chile hasta Ballén, continuó hasta Boyacá, se encaminó al norte hasta Luque, por donde dejó todo en cenizas hasta la calle Chanduy, volteó por Zaruma al oeste hasta Morro, y por esta se desplazó al norte. Finalmente lo único que detuvo el fuego fueron las sabanas despobladas en donde se refugió la gente que lo había perdido todo.

El periódico “El Grito del Pueblo” del 8 de octubre de 1896 publicó en su primera plana:

“CATÁSTROFE: Acaba de realizarse en esta ciudad una de esas catástrofes, página horrorosa en la historia de los pueblos. En cuarenta y ocho horas el fuego ha destruido la zona más importante de la población, donde estaba centralizado el movimiento, la vida comercial y el núcleo de nuestra sociedad, mientras las llamas con ira rabiosa destruían los edificios los habitantes huían despavoridos a salvarse en la pampa. Desde el centro de la ciudad al norte no se percibe más que vasto campo cubierto de humeantes escombros, La zona incendiada equivale a la mitad de la ciudad en cuanto a extensión; pero en esa mitad existía todo el alto comercio, los edificios de más importancia, el centro de la ciudad donde estaba concentrada la vida de la población”.

Entre los incendios de febrero y octubre desaparecieron 1.305 casas, y quedaron arruinados 25.000 guayaquileños.


La ciudad tuvo una pérdida total de dieciocho millones de sucres, equivalentes al total de las exportaciones cacaoteras de todo el año del país. La población quedó reducida a 35.000 habitantes, y, los vecinos de los barrios del sur, y de otros sectores que se salvaron, quedaron afectados de tal forma, que bastaba una pequeña columna de humo, para que se produjese una gran alarma.El espíritu de ayuda solidaria tradicional de guayaquileños y extranjeros no se hizo esperar, Se manifestó hasta en los mínimos detalles, los cuales “El Grito del Pueblo”, recoge en sus comentarios:

Para socorrer a quienes habiendo perdido todo deseaban salir de la ciudad, “a petición del capitán del puerto señor Fernández Madrid, la Compañía Sudamericana de Vapores rebajó los pasajes en un 20%. Igual concesión hizo la Compañía Inglesa de Vapores”.

Para atender en necesidades primarias: “El señor Juan F. Fioraravanti, antiguo propietario extranjero en esta plaza se ocupa desde antier en repartir personalmente en una canasta, considerable cantidad de pan a las personas que aun permanecen sin abrigo ni alimentos en el sitio llamado El Potrero”.

En la confusión generada por el pánico, mucha gente huyó despavorida del incendio y se extravió. Otros vagaron por la ciudad durante horas buscando sus parientes. Frecuentemente se daban encuentros entre quienes se creían muertos. Muchos niños caminaban entre el amasijo de escombros, pues al perder sus domicilios, y cualquier referencia visible del área en que habían vivido, fácilmente se desorientaban. La mayor parte de ellos permanecieron durante varios días en casas de gentes caritativas que los acogieron. No obstante las presiones a las que estaban sometidos, rigores de la pobreza en que muchos quedaron, temores e inseguridad sobre la vida que les esperaba, la comunidad se daba lugar para participar con entusiasmo de la vida y reconstrucción de su pujante urbe.


Julio Estrada en su obra “Guía Histórica de Guayaquil”, dice:

“La valentía de un pueblo decidido, trabajador y empeñado en no dejarse vencer por la adversidad, dio como resultado que para 1899, en la zona que el “incendio grande” de 1896 había destruido, ya se habían levantado o estaban en proceso de construcción, 4 bancos, 4 templos, 2 beneficencias, 4 depósitos de bombas contra incendio, 384 casas, 434 covachas y 100 ranchos. El también asolado barrio de Las Peñas, que desde años atrás había sido lugar donde las familias acudían a convalecer y a recrearse, había recuperado su vida normal, con la construcción de nuevas casas que dos años después del flagelo ocuparon las principales familias, convirtiéndolo en un elegante barrio residencial. Al final de la calle, se reinstaló la fábrica de cervezas que había fundado Luis Maulme & Cía”.

Los guayaquileños, pese a tan grandes aflicciones, paulatinamente recuperaron su esparcimiento espiritual frente al río. En pos de la brisa fresca, al atardecer, acudían las familias al malecón. Grupos de gente mayor y jóvenes bajo la vigilancia de las madres, paseaban y de arriba abajo por la calle. Llenaban el aire con el eco de su charla, en la que contaban y recontaban los momentos sufridos. Relatos sobre las peripecias del incendio y lamentos por los trastos perdidos y de cómo extrañaban las comodidades de sus casas quemadas. Los hombres mayores, en grupo aparte, hablaban de política, de negocios, calculaban las pérdidas de los destrozos ocurridos, la paralización de las transacciones. Años duros les esperaban, falta de brazos para la agricultura les preocupaba. La comunicación con el interior interrumpida varias veces, la confianza perdida, el porvenir oscuro. En fin, las cosas “andan mal, muy mal”, opinaban mientras se mesaban las barbas o se atusaban los bigotes. El viento, en sus ráfagas, traía a ratos el sonido destemplado de una tocata de organillo, el lamento sentimental de una guitarra, murmullos de conversaciones lejanas, o la gritería de unos cuantos chicos que, en batalla campal, se entretenían en arrojarse cáscaras de mangos, que se encontraban en plena cosecha. Por intervalos se oía el piteo del celador que anunciaba su ronda callejera. Así transcurrían las horas en actitud centenaria, ante el frescor de la noche y el quedo rumor del río. Muchos de los jóvenes y sus padres se recogían a la tranquilidad de su hospedaje temporal, pues no tenían techo, para buscar en los sueños el complemento de las ilusiones.

Luego de la hecatombe, la reacción positiva y el ánimo reconstructor no se hicieron esperar. Así como la presencia del fuego había alimentado su solidaridad, los escombros y el drama humano fueron acicate para el resurgimiento de la ciudad. Tres años apenas habían transcurrido y solo existían huellas en sus almas. Se ampliaron las calles, se eliminaron callejones, y las dos ciudades que se habían formado en 1693, Ciudad Nueva y Ciudad Vieja, quedaron definitivamente enlazadas por un diseño armónico.

Esto es en suma el espíritu de Guayaquil, nacido en la lucha, la conquista, el esfuerzo. Sociedad crecida por la voluntad autonómica de sus hijos, no sobre lágrimas, estrecheces ni necesidades ajenas.


Conclusiones:


Aún hoy, hay viejos que afirman que aquellos incendios fueron provocados por centralistas Quiteños temerosos de una eventual independencia o autonomía Guayaquileña en plena revolución "liberal" Alfarista, celosos del poder que tenía Guayaquil (logrado gracias a su esfuerzo y trabajo constante), muchos afirman que las intenciones de estos incendios provocados fue despojar a Guayaquil de sus bancos, empresas y comercios para alejarlo así de su ETERNA condición de "capital económica del Ecuador" (muchísimas haciendas y sembríos de cacao sufrieron también "misteriosos" incendios), además amedrentarnos y principalmente: "Quitarle la principal fuente de ingresos a Eloy Alfaro cuya revolución era liberal y contraria a las facciones conservadoras ultra centralistas Quiteñas, revolución que estaba entéramente solventada y auspiciada por las familias cacaoteras mas ricas y poderosas de Guayaquil, poseedoras de un firme ideal comercial de libre mercado" (una pequeña idea de lo que fueron las verdaderas intenciones de la revolución Alfarista, intenciones descubiertas y aparentemente reprimidas brutalmente).

Según una de las hipótesis de la época (la mas suave), los anteriores incendios, desde 1893, tenían como objetivos principales los comercios y centros bancarios (una especie de contrarevolución conservadora), pero el provocado en 1896 fue un simple e inocente atentado (puesto que Alfaro ya era presidente), para alejarlo de Guayaquil donde era demasiado fuerte y someterlo al control centralista en Quito, "solo pretendían quemar la casa cercana a la Gobernación y otras casas más para asustarlos y todo era por el bien del Ecuador", pero no contaban los centralistas con su enorme, fabulosa y reconocida estupidez, ni con la dirección del viento, ¿el resultado?, "EL GRAN INCENDIO", el incendio mas grande en la historia de esta ciudad y del país, el que mas pérdidas materiales y humanas causó y por el cual los centralistas no solo mantuvieron su condición de envidiosos y estúpidos, sino que además se ganaron la categoría de "ASESINOS Y GENOCIDAS".

Es una enorme burla y la humillación mas grande al ideal liberal que un Gobierno centralista como el actual pretenda "restituir" la memoria de Alfaro dividiendo sus restos y dejando esquizofrénico su recuerdo (la mitad de sus restos en Guayaquil y la otra mitad en Manta), en contra de su expreso deseo previo a su muerte de descanzar para siempre en Guayaquil. El siempre luchó por la descentralización y contra el conservadurismo represivo serrano Quiteño. Este simbolismo es sin duda una obra más de Correa, los Cubanos y los Venezolanos socialistas, la división a la memoria de Alfaro es un símbolo que nos aleja de lo único que podría salvarnos del centralismo: el retomar el ideal liberal, un ideal libertario lleno de principios, valores y ética, nacido y formado orgullósamente Guayaquileño.

¿Recuerdan las represiones, desparecidos y asesinatos sufridos por la dictadura militar fascista serrana de Bombita y compañia en los 70's?, ¿recuerdan los continuos ataques a Guayaquil y humillaciones sufridas en el Gobierno de Rodrigo Borja Cevallos?, ¿Recuerdan la quiebra del Banco del Progreso, el banco mas importante del Ecuador y casi la totalidad de bancos Guayaquileños, trasladando con esto el poder bancario a Quito?, ¿los continuos impedimentos y prohibiciones a nuestras reiteradas peticiones y hasta ruegos de autonomía?, ¿la divisón de la provincia del Guayas?, ¿la incautación infame a las empresas Guayaquileñas acusadas de mafiosas y de adeudar lo que no debían (grupo Isaias, por deudas respecto a la "fallida y mal realizada" integración con La Previsora por el estado Quiteño Ecuatoriano)?.

Esta es la realidad... para los que no la perciben, para los que aun creen que las mafias son costeñas, la verdad está prohibida y vedada a nuestros ojos, nos presentan otra, totalmente opuesta, y provocan que entre nostros los Guayaquleños nos ataquemos, aprovenchándose de nuestro sentido de justicia y lealtad para con los más necesitados, "LOS MAS NECESITADOS ESTAN AQUI, NO ALLA".


¿Quienes son las víctimas?, ¿Quienes los agresores?, ¿Quienes los agredidos?

¡Son rumores, son rumores!

Queda a la libre interpretación de cada cual...




PD: ¡Que útiles que me son mis abuelos y sus historias en estas épcas, los reee-adooroooooo!










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sábado 28 de marzo de 2009

Periodista Romulo López Sabando amenazado de muerte por denunciar futura desdolarización

Antes que nada un brevísima intervención, sobre lo que representa y significa la libertad de expresión y la libertad de prensa, presentes en las cartas magnas de muchos paises a nivel mundial:

Libertad de expresión, derecho inalienable:

En el Artículo 19 de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos", se lee:

"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."

El derecho a la libre expresión es uno de los más fundamentales, ya que es esencial a la lucha para el respeto y promoción de todos los derechos humanos. Sin la habilidad de opinar librememte, de denunciar injusticias y clamar cambios - el hombre está condenado a la opresión.

Por estas mismas razones, el derecho a la libre expresión es uno de los más amenazados, tanto por gobiernos represores que quieren impedir cambios, como por personas individuales que quieren imponer su ideología o valores personales, callando los otros.

La lucha por la libertad de expresión nos corresponde a todos, ya que es la lucha por la libertad de expresar nuestro propio individualismo. Respetar la libertad de los demás a decir cualquier cosa, por más ofensiva que la consideremos, es respetar nuestra propia libertad de palabra.

Libertad de prensa, derecho inalienable:


La libertad de prensa es la existencia de garantías con las que los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la edición de medios de comunicación cuyos contenidos no estén controlados por los poderes del Estado.

“reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática”



Periodista llamado a declarar sobre rumores de desdolarización, denuncia amenazas


El periodista ecuatoriano Rómulo López Sabando, investigado por la propagación de rumores falsos sobre la dolarización, denunció hoy supuestas amenazas en su contra y evitó acudir a una comisaría que indaga el caso.

Lourdes Garay, compañera de trabajo de López Sabando en el diario Expreso, indicó que el periodista decidió no acudir a la Comisaría Sexta de la ciudad de Guayaquil, para rendir su testimonio, por temer que se concreten las amenazas en su contra, informó el Canal Uno de televisión.

López Sabando, que es editorialista de Expreso, había escrito en una columna de opinión, el pasado 23 de marzo, que en los depósitos de la Aduana de Guayaquil, presuntamente, habían once contenedores con papel para elaborar una nueva moneda nacional, en un proceso para abandonar la dolarización por parte del Gobierno.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, rechazó anoche esas versiones y amenazó con aplicar el máximo rigor de la ley contra quienes difundan ese tipo de rumores, por considerar que buscan desestabilizar al país.

Correa acusó a la oposición a su Gobierno de difundir esos rumores falsos, en medio de la campaña electoral para los comicios generales del próximo 26 de abril.

El comisario Antonio Proaño había citado hoy a López Sabando para obtener su versión, pero el editorialista no acudió a la audiencia y solo envió una carta en la que advertía de las amenazas.

Garay, que llevó el escrito a la comisaría, dijo que su colega "teme que lo detengan o que sea víctima de alguna agresión o represalia, que es a las que estamos acostumbrados", aunque no precisó el origen de las supuestas amenazas.

En el escrito, el editorialista también justifica su ausencia en la audiencia, debido a que la citación no la recibió en su domicilio, como establece la ley, sino en su lugar de trabajo, y según él, eso atenta contra el debido proceso.

El comisario Proaño indicó, por su parte, que actuará con apego a la ley y al derecho, sin dar más explicaciones sobre futuras acciones en torno al caso.

Según la ley ecuatoriana, se castiga con una multa de 7 a 14 dólares y prisión de 2 a 4 días a los propagadores de noticias o rumores falsos que afecten al orden público.

López Sabando había indicado en su editorial que, supuestamente, el Banco Central de Ecuador "maneja once contenedores" con papel moneda para emitir monedas de diferente denominación por unos 1.200 millones de dólares.

El editorialista también opinó que la supuesta nueva moneda que, según su criterio, iba a emitir el Gobierno, se denominaría "cóndor".

Las autoridades ecuatorianas han rechazado esas conjeturas y han aclarado que no existe la supuesta nueva moneda y que la dolarización no está en riesgo.

La ministra de Economía, María Elsa Viteri, que hoy declaró a periodistas en la Casa de la Moneda del Banco Central, en Quito, aseguró que en las bodegas de esa dependencia solo hay dólares.

"Es lamentable que existan personas que no se den cuenta del daño que le puedan causar, no al Gobierno nacional, sino al país" con la propagación de este tipo de rumores, aseguró Viteri.

Además acusó a quienes han difundido los rumores de estar "jugando con la estabilidad del país".





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viernes 27 de marzo de 2009

Desdolarización made in Ecuador

Rafico I, Rey del Ecuador .- ha venido diciendo que la dolarización se mantendrá en el país "en su presente Gobierno".

Para el que sabe entender, el "presente Gobierno" termina en abril 2009. luego, en su segundo gobierno, cambiará la moneda porque no le queda otra opción, y no habrá faltado a su palabra.

Esto quiere decir que seguimos en el miso sistema y juego cojudo de la Asamblea donde dicen una cosa pero enmascaran otra, ¿desmentida la desdolarización?, cuando me digan que la desdolarización no se hará ni ahora ¡NI NUNCA!, creeré en parte que esta desmentida en realidad.

Si no le funciona el jueguito de: yo digo una cosa que es verdad pero te escondo otra para verte las huevas (al puro estilo de los abogados mas leguleyos), saldrá segúramente con la payasada que expondré más adelante.

Pero veamos primero compañeritos los pro y los contra de la desdolarización:


¿Por que si nos conviene la desdolarización?



1.- Por que así seguiríamos teniendo a Rafico I como presidente prostitucional del Ecuador.

2.- Para que los ladrones de Alianza País sigan robándose la plata a manos llenas.

3.- Para que sigan enfiestados los del Gobierno haciendo huevadas.

4.- Para que nos sigan viendo la cara de cojudos.

5.- Para mantener el socialismo del siglo 21.

6.- Para darle todo el poder a las burocracias doradas Quiteñas y a su puerco Banco Central y así puedan imprimir billetes cuando se les pegue la regalada gana.

7.- Para que nos vayamos todos a la casa de la verga.

8.- Para que se acabe el mundo de una buena vez por todas y se cumplan las profecias de los religiosos Cristianos con Rafico I como preparador del camnio del Anticristo.

9.- Para que los bancos quiebren.

10.- Para destruir el sistema bancario privado, depender exclusivamente de la economía del estado y así imponer una dictadura comunista al estilo Cubano.

11.- Para que quiebre el “MALDITO” Banco del Pichincha y vengarnos por la quiebra del Banco del Progreso lo cual aun recordamos con rabia muchos Guayaquileños.

12.- Para irnos todos a la remierda.

13.- Para que nos muramos de hambre.

14.- Para regresar al sistema “Ecuatoriano” de devaluaciones monetarias, signo inequívoco de “identidad nacional”.

15.- Para recuperar nuestra "identidad nacional" acuñando una moneda regional ideada por Chavez en Venezuela.

16.- Para que haya liquidez sin reservas monetarias reales.

17.- Para que el Ecuador se destruya y Guayaquil, Cuenca y demás Provincias se separen de el para siempre.

18.- Para que el socialismo del siglo 21 fracase por completo en Latinoamerica comprobando su ineficacia experimentando con los más pendejos (como nosotros).

19.- Para que haya guerra civil.

20.- Para que ya en la recontramierda, desesperados, cansados, enfermos, locos y con hambre terminemos "ASESINANDO SADICAMENTE" a este perro hijueputa.


Ya tienes los pro, ¿necesitas los contra acaso?.


¿Por que es inevitable la desdolarización y nadie le cree a Rafico I cuando jura por Diosito Santo que no nos va a desdolarizar?


Los débiles mentales e imbéciles del Gobierno, no tienen otra opción ya que Rafico I se ha feriado la enorme herencia fiscal que recibió (único gobernante de las últimas décadas que ha recibido una caja fiscal saludable), se ferió los excedentes por el incremento del precio del petróleo, sigue gastando en asuntos improductivos, publicidad mentirosa y millonaria, y en dádivas miserables que no generan empleo sino votos de un pueblo lastimosamente ignorante.

Cualquier ama de casa sabe que no se puede gastar más de lo que se gana, pero este "ECONOMISTA" parece que ni siquiera ha manejado correctamente ni las finanzas de su familia, (segúramente es cachudo y no lo quieren ni sus hijos, peor el perro).

No puede pedir préstamos para el gasto corriente porque está impedido por la constitución, si es que este tipo en algo la respeta; y porque al estar peleado con todo el mundo que realmente puede aportar capital (excepto con las farc) y como su padrino de venezuela tiene más problemas que ecuador (a pesar de 10 años de gobierno en que han recibido billones de dolares del petróleo y venezuela está más pobre que nunca), a tal punto que hoy en las noticias el mismo pueblo le exije a chavez que no este regalando plata que no es de el sino del pueblo venezolano, entonces para rc no hay otro camino que imprimir billetes.

Y no puede imprimir dólares porque tío Sam lo metería preso, entonces va a imponer su nueva moneda para imprimir a su gusto. este cambio se estaría efectuando luego de las elecciones, en algún feriado o fin de semana, en que un día viernes cerrará la banca para abrir el siguiente día laborable, habidendo confiscado los dólares del público, y cambiados a la nueva moneda.


El futuro... meses después en una cadena radial:

Dirán que soy Nostradamus, estoy loco o que ando en drogas pero no. No tengo poderes sobrenaturales, estoy moderádamente loco (no del todo, lo necesario nada más, quizá un piti más que el promedio) y estoy tan limpio que se pueden beber mi meado y este hasta los curará del cáncer.


Esto significa que Rafico I, “El rey de los zoquetes y para los zoquetes” hoy jura, perjura y desmiente que no nos va a desdolarizar (mitomanía, ya lo ha hecho antes) , pero una vez que gane las elecciones, nada le impedirá aparecer en los medios con la cara de cínico sinverguenza a la que ya nos tiene bien acostumbrados, lavándose las manos y llorando diciendo que por favor lo perdonen, que lo siente en el alma, que hizo todo lo posible, que jura haber hecho hasta lo imposible por no desdolarizar, pero que la situación del pais lo ameritaba, por que el se debe a su pueblo y no a los bolsillos de cuatro pelucones ladrones (típico discurso populista pendejo de este perro sarnoso hijueputa), ya que en pos de los “mas altos intereses de la Patria” tendrá que poner en circulación otra moneda y sacará a circular "El Condor".

Dirá que la situación del país era insostenible y que era la única solución. Que lo desmintió antes (osea ahora), por que el no iba a permitir que esos cuatro pelucones de siempre (los de su paranoica, acomplejada y diminuta mente enferma) se salgan con la suya en plena época de elecciones presentando esa noticia por los medios en una forma "engañosa", todo para destruir la noble acción de la "robolución ciudadana".

"Perdónenme compañeritos por haberles mentido, pero si es por el bien del País y para salvar al Ecuador, mentiría "mil veces", todo para salvarlos a Ustedes de los mismos cuatro peluconcillos de siempre que les han mentido toda la vida.

Gracias a todos Ustedes por su comprensión, ¡hasta la victoria siempre compatriotas!.


Todo esto sucedería a complacencia y agrado de los comunistas y los resentidos sociales enfermos que sabían de antemano que el desmentido de no desdolarizar la economía no era nada más que una vil mentirota, para llevar a cabo en el Ecuador la dictadura socialista del siglo 21, lo cual desean hacer perversamente.


Conclusión:



Entonces Ecuador debe prepararse para una hiperinflación del tipo de la que dejó Alan García en Perú en su primera presidencia.

Aquellos que tengan deudas en dólares con la banca nacional , prepárense y traten de salir de esas deudas lo más pronto posible.

¡No adquieran nuevas deudas!




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jueves 26 de marzo de 2009

¿Por que mejor no te penalizas este? | Testimonios de desdolarización serán penalizados

Ante las "amenazas" de encarcelamiento por difundir testimonios sobre la desdolarización, pues te tengo tu respuesta compañerito del siglo 21: XD XD XD XD XD XD

Penalizate este, pues bobo hijueputa

Penalízame la veeeerga por tenerla tan grande y peluda



¿Para que gastar tiempo y dinero encarcelando gente?, ¿por que mejor no te sacas la máscara y contratas a unos sicarios para que nos metan un buen tiro en el mate como hiciste con Carlos Navarrete, director del diario "El telégrafo", y así acabas con todo esto de una buena vez y por todas?. Asesino, sinverguenza, traidor, ladrón, mal Guayaquileño, mentiroso, hijueputa.



"¡NUESTRAS VIDAS POR GUAYAQUIL CARAJO!

¡VIVA GUAYAQUIL LIBRE Y POR SIEMPRE INVENCIBLE!

NO SE SALDRAN CON LA SUYA ESTA VEZ SOCIALISTAS MENTIROSOS, LADRONES E INFELICES, ¡CHUCHAS DE SU MADRE!"



Ecuador promete castigar rumores de desdolarización

Presidente Correa niega "desdolarización" en Ecuador

Ecuador sancionará a propagadores de rumores sobre desdolarización

Presidente de la República descarta rumores de desdolarización

Gobierno desmiente nuevos rumores sobre desdolarización

Correa: Ecuador no tiene ningún plan para desdolarización

Correa: Rumores de desestabilización pretenden afectar al Gobierno




¡Que chucha dijo la cachucha, "a la verga los pastores que ya se acabó Navidad", si me tengo que ir a la carcel o a la fosa, pues me voy y con gusto!


Pd: Si me rompo una uña, me da gripe o algo malo me pasa, la culpa y responsabilidad será en exclusividad del Gobierno por si acaso.

Viva Guayaquil, la libertad de expresión y la prensa libre carajo





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miércoles 25 de marzo de 2009

La nueva moneda del Ecuador

Se viene, se viene, agárrate fuerte y ponte pilas varón

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martes 24 de marzo de 2009

Confiscación de dólares | ¡Chucha ahora si nos jodimos!

Es un “secreto a gritos” que, procedentes de Irán, vía Chile, entraron al Ecuador once contenedores llenos de billetes. Como el Gobierno no tiene dólares, los “cóndores” estarían listos para que, después de las elecciones, circulen en remplazo y/o paralelo al dólar al cambio (inicial) de 1 a 1. En Latacunga y en bóvedas de ciertos bancos estarían esos billetes.

Con Irán no hay beneficio comercial, político, diplomático, visible. El “cóndor”, moneda inventada por el Gobierno de Rafael Correa, no vale. Será inaceptable en el mundo. Exportaciones e importaciones seguirán en dólares. Sólo servirá para que Correa gaste sin control. En dos años “su” gasto de presupuesto ya rebasó los 30.000 millones de dólares.

Al no tener el cóndor respaldo en producción efectiva, es una falsificación. El Gobierno arrancha el dólar, se apropia del dinero ajeno y del producto del trabajo de los ciudadanos.

Infla el gasto público, (inflación), que nada produce. Destruye el ánimo, la vida y la propiedad de los asalariados y de los más pobres, que viven al día. Eleva los precios. Habrá carestía, escasez, mercado negro, desempleo, inestabilidad y recesión.

Aunque ya antes, la emisión de dinero fraccionario y bonos, afectó las expectativas y corrompió la oferta y la demanda. Ahora será imparable.
Con el dólar (moneda dura) hubo dinero y crédito abundantes. Cayó la tasa de interés. Pero el gasto del Gobierno alteró y ocultó el precio real del dinero y “devaluó” el dólar. Se envileció el crédito, generó especulación, usura, chulco y agio en el mercado financiero y crediticio.

Se dice que el BCE “maneja” los 11 contenedores de 20 pies. Habría de 20 a 27 millones de hojas de papel billetes en cada uno. Cerca de 300 millones de hojas, lo cual podría “producir” al Gobierno más de 1.200 millones en cóndores (“de curso legal” ¿?) de diferente denominación, que desplazarían al dólar.

Por la Ley de Gresham, el cóndor (moneda mala) desplazará a la buena (el dólar). La gente prefiere esconderlo o guardarlo, pero no transarlo.
La “base monetaria” en Ecuador, al 13 de marzo 2009 fue de 653,4 millones de dólares. Si se fija al tipo de cambio 1 a 1, habría suficientes billetes en los 11 contenedores para reemplazar la base monetaria. El resto del dinero de la economía se reemplazaría por efectos del “multiplicador bancario”.

Habrá inflación de dos dígitos. Devaluaciones continuas. Tasas de interés activas y pasivas arriba del 30%. Cierre de empresas y quiebra de bancos.
Por la Constitución (poisoned pill o píldora envenenada), como por el gasto acelerado subirán los precios, disminuirá la oferta, habrá especulación y mercado negro.

Irán, Colombia y Siria tienen fama en falsificación de dólares con tecnología de punta. Un feriado bancario o un fin de semana, anunciarían el cambio drástico para reemplazar la base monetaria. Se confiscarían los dólares en los bancos para ser cambiados por la nueva moneda.


Publicado por Romulo Lopez Sabando


Links:

Enviado primero por: Juan Montalvo via Facebook.

Visto en: El expreso

Tambien en: Cambiemos Ecuador




"Avíspate varón que si esta huevada se da, entonces de verdad van a haber serios problemas, ya ponte pilas y comienza a practicar el tiro al blanco en tu patio o contrata mejor un lugar para hacerlo, y prepárate para enfrentarte contra el ejército, por que si esta verga se viene, la plena que la bala va a correr que va a dar miedo en Guayaquil en serio chucha. Comienza a practicar el entonar bien la canción: ES LA HORA DE LA MUERTE; por que me parece compañerito que ya nos toca."



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lunes 23 de marzo de 2009

Lucio, Alvarito, Correa y la esquizofrenia Vs la libertad | No tenemos País

Cual va a ser el futuro de nuestras tierras, ¿País?, mmm... dudo mucho, como están las cosas hoy en día el significante País no tiene una significación real integrativa.

Hoy asocio el significante País con la política sucia del Gobierno y su partido, con una canción usada en publicidades televisivas, suena a socialismo del siglo 21, a comunismo, a Chávez, a Venezuela, a Cuba, a Fidel Castro, a majadera, a idiotas como tu, a vieja pelucona, centralismo, Quiteñocentrismo, insultos, embargos, problemas, golpes, niños... estudiantes ensangrentados, cabezas rotas, gaces lacrimógenos, represión, policías tirando piedras, Dayuma, Cadena, asamblea, vota si, denuncias, corrupción, chismes, habladurías, la muerte del director de “El telégrafo”, pitufos, pitufinas, narcotráfico, narcopolítica, mi amada bandera Guayaquileña quemada, mutilación, descontrol, resentimiento social, envidia, odio, venganzas, sicariato, Provincia de Santa Elena, etc…

Eso para mi es la significación de País, por lo tanto no podría preguntarme que sería de este País, sino ¿que será de nuestras tierras?, en el caso de Guayaquil: “NUESTRA CASA GRANDE”

¿Qué será de nuestra casa grande?, ¿Qué será de Guayaquil?, por demás está mencionar que el resto del Ecuador me importa un bledo, independientemente de unos cuantos idealistas, románticos y “Quijotes modernos” (a los cuales aprecio y admiro muchísimo), que creen que en la Asamblea lograrán recuperar lo que antes fuimos, uuun... ¿País?.


Ecuador: identidad o esquizofrenia, bellísimo libro de Miguel Donoso Pareja, expuso como las identidades de los costeños y los serranos son tan peculiarmente distintas, ¿Cómo pueden convivir dos identidades culturales tan opuestas en un mismo país?, mi respuesta es que no pueden y tarde o temprano debemos separarnos.

"Pienso y lo he expresado en varias oportunidades que el Ecuador es un país esquizofrénico, partido, escindido mental y emocionalmente.

Este concepto siquiátrico nos remite a la personalidad fragmentada de un individuo que, a causa de esta disfunción, puede llegar a la locura absoluta.

A pesar de la obviedad de lo anterior lo que me hace sentir como si estuviera descubriendo el agua tibia, si trasladamos el concepto al país se podría decir, sin duda, que los ecuatorianos tenemos una identidad esquizofrénica (esquizoide, por lo menos) o, siendo optimistas, esquizomaniaca.

El Ecuador muestra estos síntomas cuando, por ejemplo, el Puente de la Unidad Nacional que cruza justo donde se forma el Guayas, en la confluencia del Daule y el Babahoyo, e integra simbólicamente la Costa con la Sierra es rebautizado por la "sal" quiteña como El Eslabón Perdido, por que "une al mono con el hombre", es decir, une a los de allá (los hombres) con los de acá (los monos).

Lo grave es que, así como la esquizofrenia conduce a las personas a la locura total, una identidad nacional esquizofrénica puede llevar a un país a su disolución, a desmoronarse, a caerse en pedazos. Detectado el mal, asumidas su existencia y sus causas, no luchar contra él es un suicidio."

Miguel Donoso Pareja


"El regionalismo es un mal; no intrínsecamente, no por esencia sino porque los ecuatorianos lo preferimos así. Casi podríamos decir que preferimos una patria diminuta, fracturada en mil pedazos, aunque ya cuando llegamos al borde del precipicio nos arrepentimos. Mientras el abismo nos parezca alejado continuaremos, sin embargo, ensayando, tratando de determinar hasta qué punto podemos provocarnos serranos y costeños sin llegar al rompimiento final."

Julio Estrada Ycaza, Regionalismo y migración (Publicaciones del Archivo Histórico del Guayas, Guayaquil, 1977)


¿Pero este problema lo tenemos ahora último?, pues no, el Gobierno Quiteño (Quiteñocentrismo), siempre ha sido corrupto:

"Buscando un lugar maldito
a que echarme su rigor,
y no encontrando otro peor,
me vino a botar a Quito.

Es su situación tan mala,
que por una y otra cuesta
la una mitad se recuesta,
la otra mitad se resbala;
ella se sube y se cala
por cerros, por quebradones,
por 'guaicos' y por rincones,
y en andar así escondida
bien nos muestra que es guarida
de un enjambre de ladrones.

A cualquier forastero,
con extraña cortesía,
sea de noche, sea de día,
le quitan luego el sombrero;
y si él no trata ligero
de tomar otra derrota,
le quitan también sin nota
estos corteses ladrones
la camisa y los calzones
hasta dejarlo en pelota.

Va también tal cual rapaz
vestido de ángel andante,
con su cara por delante
y máscara por detrás;
con tan donoso disfraz
echan unas trazas raras,
dándonos señales claras
que en el Quiteño vaivén,
aun los ángeles también
son fieras de dos caras.

De penitencia con guantes
salen los nobles por no
dar limosna, y temo yo
que han de salir de danzantes.
Estos quiteños bergantes
¿cómo harán tal indecencia?,
pues hallo yo en mi conciencia
que es muy grave hipocresía
vestir la cicatería
con traje de penitencia.

A todos con gran certeza
de frailes les acredito,
pues todos en este Quito.

Juan Bautista Aguirre, (1715 - 1786).





Alvarito, Lucio, Correa y la esquizofrenia Vs la libertad, ¿Qué nos conviene?, evidentemente Correa no (nuestra histórica esquizofrenia aumentó más con el), la pregunta sería: ¿Alvarito o Lucio?, (caso aparte es Martha Roldós a la que de plano por ser de izquierda le digo NOOOONEEES).

Por ahí escuché el comentario de un amigo, que lo mejor sería votar por Correa, por que así el lo ganaría todo, se quedaría sin enemigos y como escorpión al sentirse atrapado en un perro boicot, se clavaría su propio aguijón.


Opinión de mi pana:


¡Suicidio colectivo! (gritó desaforado mi amigo), "Votemos todos por el burro de Correa para que así nos vayamos todos a la mierda de una buena vez por todas y el Ecuador se destruya por completo".

Según mi pana si Correa gana, su modelo económico nos llevará con toda seguridad a la ruina total, nos desdolarizaríamos, crearíamos una nueva moneda, el Banco Central haría papelitos de colores con un nulo valor monetario en base a reservas inexistentes.

Los papelitos abundarían como cromos, fichitas, y ante cada nueva emergencia económica simplemente los devaluaríamos, quedando todo solucionado ¡a punta de continuas y constantes devaluaciones monetarias!, como hacen todos los países tercermundistas en el mundo.

Está claro que vamos a fracasar con el modelo de izquierda, eso está tan claro como el agua, nos comeremos la camisa con el tiempo, mientras los del Gobierno se engoooordan, construyen mansiones, viajan y compran autos de lujo.

¿Cuánto tiempo durará esto?, ¿tres, seis meses, uno, dos años?, luego nos iremos todos a la casa de la verga (y a la mierda también), se armará una tremenda revolución y Guayaquil podrá gritar a los cuatro vientos: ¡QUEREMOS SER LIBRES AL FIN DE TANTA LOCURA Y ESTUPIDEZ! (por cierto, no aceptamos de vuelta a los de la península, ya se largaron pues ya no regresan más)

La gente no despierta aun porque el noble Dólar que tenemos impide que hayan las inflaciones a las que estábamos tan acostumbrados en los 80's y 90's, hemos vivido como Guayaquileños casi doscientos años en agonía constante, es ahora con este Gobierno de ignorantes, ineptos e imbéciles que podemos liberarnos al fin de este absurdo y mal llamado País, nacido en prolífica imaginación de Ripley.

Guayaquil, por su ritmo y auge comercial al ser el motor económico del Ecuador podrá soportar tranquílamente las crisis que vengan, pero el resto del Ecuador no podrá resistirlo de igual forma, ese será el momento justo (cuando estén caidos), para darles la espalda por imbéciles y largarnos de una buena vez y por todas de su cochino, fantasioso y delirante País.

Las estupideces de Correa no nos afectan a nosotros tanto como al resto de provincias (está claro que sus tonterías y berrinches afectan a los más pobres), ya que como somos comerciantes por naturaleza, salimos adelante comerciando con lo que sea, quizá por esa razón es que hoy se ven mas putas en las calles que antes, muchas mujeres no tienen verguenza y no les pesa para nada vender el culo por diez dólares con tal de alimentar a sus hijos, en otras palabras: "aquí en Guayaquil nadie se muere de hambre".

¡Es una oportunidad de oro! (dijo mi pana), en casi doscientos años de anhelada y frustrada libertad no hemos tenido jamás la cantidad de bestias e ineptos que ahora tenemos en el poder (Quito), que harán todo lo posible y hasta lo imposible en su profunda ignorancia para llevarnos a la destrucción total.

Ya luego en la mierda vivita, y desencadenada una tremenda explosión social con forma y grito de revolución independentista, podremos declarar a viva voz: "La República de Guayaquil".


Fin de su opinión



Mi amigo... un derechista confirmado, increíblemente votará por Correa, para que todos nos vayamos a la mierda y así ya muertos de hambre, cansados y agotados de las zoquetadas de la izquierda centralista, podamos gritar: ¡LIBERTAD!

A decir verdad... estoy pensando seriamente en esa posibilidad de voto, ¿suicidio colectivo?, estoy cansado en realidad, podría ser una opción.

Esto va de mal en peor, lo hemos dicho por años, el centralismo nos llevará a la ruina absoluta, nadie hace nada y los populistas hacen su agosto, ahora ya pasamos la época de los populistas ladrones clásicos como los del PRE, ahora tenemos una nueva generación de populistas: los fanáticos delirantes creyentes en la izquierda zoquetona mas recalcitrante.

Lucio Gutiérrez y Álvaro Noboa, cualquiera de los dos es una muy buena opción ante Correa, pero eso solo alargaría nuestra agonía de casi doscientos años encarcelados y secuestrados por el ego y megalomanía del mercenario, asesino, cobarde, maricón, tramposo, traidor e infeliz de: Simón ("la rata sucia") Bolívar.





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jueves 19 de marzo de 2009

¿Es viable el anarcocapitalismo?

Conferencia pronunciada en la Universidad de Verano del Instituto Juan de Mariana (Tenerife, 28-30 de septiembre de 2006).

Podríamos decir que todos los liberales compartimos la célebre máxima de Jefferson: "El mejor Gobierno es el que menos gobierna". En esta línea, defendemos el mercado y la libertad del individuo frente a la intervención del Estado, apostamos por la desregulación y la privatización en ámbitos como el de la energía, la sanidad, la educación, las pensiones, la banca o la emisión de moneda y profesamos una general aversión hacia los impuestos y los delitos sin víctima.

Algunos, no obstante, llevan la máxima de Jefferson hasta sus últimas consecuencia y sostienen que el mejor Gobierno es el que no gobierna en absoluto: abogan por la desregulación y privatización de todos los servicios y espacios públicos y por la abolición de todos los impuestos. Esta corriente recibe el nombre de anarcocapitalismo o anarquismo de mercado y, a diferencia del minarquismo, que patrocina un Estado mínimo, postula que el Estado es ilegítimo y abiertamente contraproducente incluso en los ámbitos en que se le tiene por imprescindible.

El Estado Mínimo: agresivo, ineficiente... ¿y utópico?


Desde un punto de vista ético, el liberalismo puede reducirse al principio de no agresión: es ilegítimo iniciar la fuerza contra terceros, atentar contra la integridad física y la propiedad de los demás. El Estado Mínimo, en tanto carga tributos (confisca la propiedad ajena) e impone barreras de entrada en el ámbito de los servicios de gendarmería (emplea la coacción para impedir que otros puedan ofrecer servicios de seguridad, defensa y justicia), inicia la fuerza necesariamente, luego está en contradicción con ese principio.

El Estado monopoliza el uso de la fuerza en un territorio dado. Un monopolio no tiene incentivos para mejorar la calidad de sus servicios ni para reducir los precios, pues no tiene competidores. Si sólo yo puedo ofrecer servicios de limpieza, no esperen que les cobre poco ni que vaya a limpiarles la casa con esmero. ¿Por qué iba hacerlo? Yo tengo el monopolio de la limpieza, por lo que ustedes no pueden acudir a nadie más.

En el caso del monopolio público de la fuerza los pagos son obligatorios (impuestos), por lo que, además de no tener incentivos para ofrecer un servicio de calidad, el Estado puede cargar el precio que quiera a los beneficiarios en forma de confiscación. Por otro lado, la imposibilidad del cálculo económico en un escenario carente de precios de mercado es tan aplicable al ámbito de la seguridad o al de la justicia como al de la sanidad o al de las telecomunicaciones. En los sectores nacionalizados por el Estado no surgen precios de mercado, y los burócratas proceden a tientas: ¿cuánto dinero hay que destinar al capítulo de seguridad y justicia? ¿El 5% del presupuesto? ¿Por qué no el 15? ¿Por qué no todo? ¿Cómo estima el Estado cuán prioritaria es la seguridad y la justicia para los individuos sin precios de mercado? ¿En qué medida los recursos destinados a dichas ramas productivas no estarían mejor empleados en otro lugar? ¿Cómo sabe qué proyectos hay que financiar y cuál es la forma más eficiente de gestionarlos?

Pero hay una cuestión más fundamental: ¿es el Estado Mínimo una propuesta realista? ¿Por qué la carga de la prueba recae en el anarcocapitalismo, y no en el minarquismo? De poco sirve argüir que las sociedades sin Estado son una anomalía histórica, pues ningún Estado mínimo ha permanecido mínimo por mucho tiempo. En este sentido, vale la pena preguntarse si un monopolio de la fuerza, una vez establecido, puede llegar a limitarse; o si, por el contrario, su estructura de incentivos lleva a políticos y grupos de interés a pujar incesantemente por prebendas, con lo que el Estado Mínimo tiende a degenerar en uno intervencionista.

La alternativa anarcocapitalista


¿Por qué es preferible la alternativa anarcocapitalista? Desde un punto de vista ético, un sistema de mercado puro, en el que no existen barreras de entrada y todos los productos y servicios son vendidos y comprados voluntariamente (incluidos los de seguridad y justicia), es un sistema que, per se, no implica el inicio de la fuerza contra inocentes. No hay impuestos, luego no se usurpa sistemáticamente la propiedad ajena, y no se impide por la fuerza que los individuos se organicen para dispensarse justicia y seguridad (formando empresas, asociaciones o lo que sea). Por otro lado, la provisión de justicia y seguridad ya no adolecería de los problemas de incentivos y cálculo económico que padece el monopolio público de la fuerza. Las agencias de protección (las empresas dedicadas a proteger a los individuos de las agresiones externas) tendrían incentivos para proveer el mejor servicio al menor precio posible y captar así más clientes. La emergencia de precios y el test de ganancias y pérdidas permitiría a estas agencias gestionar sus recursos del modo más eficiente posible.

También debemos considerar que si el Estado Mínimo es, en efecto, utópico, porque la estructura de incentivos que instituye lo empuja a expandirse, entonces la verdadera disyuntiva no se plantea entre el anarcocapitalismo y el Estado Mínimo, sino entre el anarcocapitalismo y el Estado del Bienestar.

Nos encontramos en un escenario anarcocapitalista. No hay impuestos y los servicios de gendarmería son dispensados libremente en el mercado, como cualquier otro bien. En este contexto, Miguel contrata los servicios de la agencia de protección A y Pedro, su vecino, los de la agencia de protección B. La agencia A se compromete por contrato a proteger a Miguel de las agresiones de otros individuos a cambio de una cuota anual, y la agencia B se compromete a proteger a Pedro de las agresiones de otros individuos a cambio, igualmente, de una cuota. Ahora supongamos que surge un conflicto entre ambos vecinos: Miguel acusa a Pedro de robarle sus joyas. ¿Qué sucedería? Una guerra entre las dos compañías, es la respuesta de algunos. Miguel acudirá a su agencia para que vaya a recuperar sus joyas y Pedro acudirá a la suya para que le proteja de Miguel y su agencia. De este modo, todos los conflictos entre clientes de distintas agencias se resolverán a tiros, y el anarcocapitalismo derivará en anarquía hobbesiana.

Pero ¿por qué asumir que las empresas resolverán de forma violenta todos los conflictos que surjan entre sus clientes? Las guerras son costosas, y las empresas buscan maximizar sus beneficios, no sus costes. ¿Les conviene resolver de forma violenta todos los conflictos con las demás agencias, o más bien llegar a un acuerdo y establecer mecanismos para resolver aquellos pacíficamente? Así, las agencias A y B podrían acordar que los conflictos entre sus clientes respectivos fueran resueltos por un tribunal determinado y comprometerse a acatar los veredictos. El conflicto entre Miguel y Pedro sería llevado a un tribunal privado. En caso de fallar en contra de Pedro, la agencia de Miguel lo detendría y le exigiría la devolución de las joyas y el pago de restitución sin que la agencia del primero hiciera nada para impedirlo.

Examinemos la problemática de los conflictos entre agencias desde otro ángulo. En la actualidad, cuando un peruano, protegido por el Estado peruano, acusa de un crimen a un ciudadano español, protegido por el Estado español, ¿se declara alguna guerra entre España y Perú? ¿Hay una imposibilidad práctica de resolver este conflicto de manera pacífica sin que intervenga una entidad decisoria superior, o más bien ambos estados tienen fuertes incentivos para no enzarzarse en guerras disputas de este tipo y articulan mecanismos cooperativos para evitarlas?

En cierto modo, los ciudadanos de los diferentes estados se encuentran, entre sí, en una situación de anarquía. No se requiere de ningún supraestado para evitar que surjan conflictos interestatales violentos cuando un ciudadano de un país comete un crimen contra uno de otro país. El hecho de que el Estado español sea más poderoso que el peruano no impide que ambos resuelvan la disputa pacíficamente y de mutuo acuerdo. Entonces, si los conflictos entre ciudadanos de distintos estados se resuelven regularmente de forma pacífica, sin necesidad de ningún Gobierno mundial, ¿por qué no iban las distintas agencias a resolver los conflictos entre sus clientes de forma pacífica, sin necesidad de que haya ningún Estado? Si el hecho de que haya en el mundo numerosos estados y unos sean más fuertes que otros no nos lleva a ninguna guerra continua de todos contra todos y no exige que haya un Gobierno mundial, ¿por qué tendría que ser distinto en el caso de las agencias de protección privadas?

Hay quien arguye que las agencias de protección batallarían entre sí porque protegerían a sus clientes a cualquier precio. ¿Por qué se asume esto? ¿Por qué las empresas no iban a estipular en sus contratos que la protección se extingue en caso de que su cliente sea declarado culpable por un tribunal reconocido?

En primer lugar, la agencia que protegiera a individuos tenidos por agresores perdería toda reputación en una sociedad libre y se convertiría en una suerte de agencia agresora. Los clientes no criminales tenderían a abandonarla, pues no querrían codearse con ladrones y asesinos. Y los clientes potenciales honrados también la rehuirían, por el mismo motivo. La marcha de clientes menguaría los ingresos de la empresa. En segundo lugar, en la medida en que la agencia protegiera a individuos considerados culpables por tribunales respetados se enfrentaría a las agencias de las víctimas de los agresores que auxilia. Si la agencia en cuestión no aceptara someterse al veredicto de ningún tribunal y sus clientes fueran juzgados culpables por uno socialmente respetado, los conflictos entre ésta y las demás se resolverían violentamente.

Téngase en cuenta que la agresora resolvería todos sus conflictos entre agencias de forma violenta, mientras que las demás sólo lo harían con los que incluyeran a aquélla. Como los enfrentamientos armados acarrean costes y las agencias no podrían externalizarlos (cargarlos sobre terceros, como hace el Estado vía impuestos), subirían las tarifas para sufragarlos. La que más elevaría las tarifas, obviamente, sería la que practicara una política más belicista: la que protegiera a los agresores. De nuevo, estaríamos ante un éxodo de clientes hacia las demás agencias (las que no protegen a criminales).

En definitiva, las agencias que protegieran a individuos sentenciados como criminales se expondrían al aumento de sus tarifas y a la pérdida de clientes, lo que las llevaría a la bancarrota (o a la derrota bélica). Los incentivos, pues, van en la otra dirección.

Un mundo sin garantías


Se alega que la gente tiene derecho a ser libre y que la protección frente a las agresiones debe estar garantizada. No basta con que la protección se provea en el mercado: es preciso un Estado que garantice a todos sus derechos.

En primer lugar, que yo tenga derecho a ser libre no significa que tal cosa deba serme garantizada por nadie, en el sentido de que otros tengan la obligación de proveerme de servicios de justicia y seguridad. Tengo derecho a que no me roben, pero no tengo derecho a robar otros para ello.

En segundo lugar, algunos creen que, por el hecho de que el Estado dice que garantiza algo o que se goza de determinados derechos, verdaderamente aquél los garantiza o los hace efectivos. ¿Tenemos la seguridad y la justicia garantizada por el mero hecho de que lo prescriba la Constitución y las leyes? A las personas agredidas a quienes la policía no atendió porque estaba efectuando redadas antidroga; a las víctimas que no reciben ni un céntimo en concepto de restitución porque el sistema no está orientado a la víctima; a los que ven cómo sus ofensores son liberados luego de cumplir una pena simbólica; a los que ya ni denuncian los delitos, ante la ineficacia de la justicia; a los que les toca esperar años para que su causa sea vista debido a la saturación de los tribunales públicos; a los que sufren abusos policiales o maltratos en las prisiones masificadas porque no se cuida la reputación en un entorno no competitivo... a todos estos individuos les importa bien poco lo que dicen la Constitución y las leyes. Para la gente que padece día a día la ineficacia del monopolio público de la seguridad y la justicia, la protección no está garantizada. Lo relevante, por tanto, no es si en una sociedad sin Estado se garantiza formalmente la protección adecuada a todos y cada uno de sus integrantes, sino qué sistema les ofrece en la práctica la mejor protección.

Colusión y Estado


¿Podría formarse una colusión entre las distintas agencias para someter a la ciudadanía? ¿Podrían las agencias de protección tornarse agresivas e instituir un Estado? Es posible, nadie niega que no lo sea. La pregunta es otra: ¿es probable que eso suceda?

Si una agencia ofreciera un mal servicio, o se volviera despótica de la noche a la mañana, sus clientes acudirían a la competencia y se quedaría sin fondos. Con el Estado, en cambio, esto no sucede: no podemos cambiar de proveedor si el Estado va a la guerra, sube los impuestos o dispensa un mal servicio. Además, los mismos incentivos que supuestamente promueven la creación de un cártel explotador son los mismos que lo hacen inestable y apuntan a su disolución, pues la empresa que se salga del cártel atraería a todos los clientes que no quieren ser explotados. Por otro lado, si las agencias están abocadas a fusionarse y formar un Estado, ¿por qué los distintos estados nacionales no se fusionan y forman un Gobierno mundial?

Resulta curioso que, ante la posibilidad de que las agencias se vuelvan agresivas y se fusionen, se defienda una institución, el Estado, que es agresivo per se. Es decir, temiendo la formación de un monopolio expoliador, algunos abogan por instituir... un monopolio expoliador.

Por último, y no porque sea menos importante, la resistencia de la población a ser sometida dificultaría la consolidación de tal monopolio expoliador. Una sociedad anarcocapitalista presupone una mayoría social hostil a las agresiones y a la formación de un Estado, y si las empresas decidieran convertirse en Estado estarían arriesgando las rentas provenientes de sus clientes por unas rentas futuras inciertas procedents de unos contribuyentes que a lo mejor opondrían resistencia y dispararían los costes. Eso, sin tener en cuenta las restricciones morales de los propios empresarios y empleados de las agencias de protección. ¿Es razonable pensar que las personas que un día están protegiendo a la ciudadanía pasarán el día siguiente a subyugarla y explotarla? En la actualidad, la policía y el ejército también podrían sublevarse y tomar el control de las instituciones, y sin embargo no lo hacen. ¿Por qué?

Anarcocapitalismo, asenso popular y derecho consuetudinario


Cualquier sistema requiere de un asenso popular suficiente para permanecer operativo. Ni un ápice de libertad tendríamos si la mayoría de la gente fuera de un comunismo ferviente. La democracia y el Estado de Bienestar existen porque la gente los tolera, activa o pasivamente.

El anarcocapitalismo no es ninguna excepción. Su viabilidad exige que una mayoría suficiente de la población lo acepte expresa o tácitamente. De este modo, puesto que la ley sería provista en el mercado, su contenido obedecería a lo que demandara la población. Si la población demandara leyes liberales, si en general los individuos demandaran leyes que les protegieran de las agresiones (asesinatos, robos, violaciones, fraude, etcétera), los tribunales a los que acudirían las agencias desarrollarían preceptos legales atendiendo a los principios liberales.

El resultado sería un sistema legal descentralizado, similar al de la common law, en el que jurados/jueces intentarían resolver las disputas guiados tanto por los principios abstractos de justicia como por los precedentes establecidos, y examinando de cerca el contexto factual y todas sus variables. La agencias de seguridad llevarían los casos de sus clientes a estos tribunales y ejecutarían sus veredictos.

La historia demuestra que el anarco-capitalismo...


La historia no puede, por definición, demostrar que algo que depende de la voluntad de los hombres no vaya a suceder en el futuro, precisamente porque la historia la conforman hechos históricos, pasados. La historia, a lo sumo, sólo puede decirnos que hasta el momento la anarquía no ha existido, y que ha habido siempre un Estado; pero no puede sentenciar que en el futuro seguirá siendo así. Al fin y al cabo, cuando no había ninguna democracia en el mundo los monárquicos también podrían haber acusado de utópicos a los demócratas diciéndoles que el sistema que defendían no era aplicable porque la historia apenas recogía ejemplos de democracia y se había encargado de cubrirla de polvo. Hoy, sin embargo, la democracia es el sistema de gobierno más extendido.

Sea como fuere, tampoco es cierto que no haya habido nunca sociedades sin Estado, o ejemplos de ley policéntrica o privada: hay están la Irlanda celta, Islandia en la Edad Media, la common law inglesa en sus comienzos; el Derecho mercantil anglosajón; comunidades primitivas como los papúes en Nueva Guinea Occidental o el Salvaje Oeste norteamericano, que no fue tan salvaje gracias al surgimiento de mecanismos privados de resolución de conflictos.

En cualquier caso, si el anarcocapitalismo es teóricamente el sistema más deseable, ¿por qué no se ha impuesto por encima de los demás sistemas? En primer lugar, de esta pregunta parece desprenderse que la historia ha sido lo suficientemente larga como para que el anarcocapitalismo haya tenido su oportunidad de triunfar; pero, aunque creamos estar en la cúspide de la evolución, a lo mejor la historia de la Humanidad no ha hecho más que empezar. Por otro lado, podemos sugerir algunas hipótesis desde la sociología: quizás los individuos han tendido a extrapolar los esquemas familiares y tribales a la esfera política; o sus querencias cientistas y su incomprensión del proceso de mercado les han llevado tradicionalmente a proponer soluciones ingenieriles a problemas sociales; o algunos se han limitado a sustituir la deidad religiosa por la secular.

Al mismo tiempo, puede que sea difícil instaurar el Estado en primer término, pero una vez establecido quizás lo difícil sea desmantelarlo, debido a la estructura de incentivos que lleva a políticos y grupos de interés a controlarlo en beneficio propio. Por último, nada exime a los hombres de persistir continuamente en el error. No olvidemos que las buenas ideas a veces tardan en descubrirse, y una vez descubiertas a veces tardan en extenderse.

¿Es viable el anarcocapitalismo?


La viabilidad del anarcocapitalismo, como la de cualquier sistema político (ya sea el Estado del Bienestar o el totalitarismo cubano), requiere de la aceptación tácita o explícita de una masa crítica de la población. En este sentido, no se trata de si hoy el anarcocapitalismo es viable o no. En tanto la mayor parte de la población tenga interiorizadas ideas estatistas, es obvio que no. La cuestión es si el anarcocapitalismo es un orden social potencialmente viable, esto es, si puede ser viable. Y aun cuando su implantación sólo se conciba a largo plazo, eso no quiere decir que el anarcocapitalismo no nos sirva de guía a la hora de determinar cómo deberían ser las cosas y hacia dónde debemos avanzar.


Por: Albert Esplugas Boter

Tomado de: Libertad digital


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miércoles 18 de marzo de 2009

El ratón economista | Libertarismo for dummies



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Mujeres Ecuatorianas opinan sobre el Gobierno de Rafael Correa


Y en una de mis múltiples entrevistas web pues me tocó observar el punto de vista de las féminas Ecuatorianas sobre la situación que vive el país y su opinión sobre el manejo de este por parte del "Gobierno de la revolución ciudadana".

Muy buenos días, dulce y tierna viejecita... Usted que es mujer, madre y esposa, ¿Que opinión tiene del Gobierno de Rafael Correa y su revolución ciudadana?



Je, je, je, ¿de frente verdad?, eeeestas abuelas modernas de hoy...




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martes 17 de marzo de 2009

El anarcocapitalismo

En términos generales se dice que los liberales defienden el capitalismo, el mercado libre y los derechos individuales frente al poder coactivo del estado; que son contrarios a la redistribución de riqueza, al intervencionismo de la política económica, a las subvenciones a los grupos de interés, a las barreras arancelarias proteccionistas que dificultan el comercio internacional, y la ingeniería social colectivista; que quieren más sociedad, más iniciativa empresarial y menos estado.

Definir así el liberalismo es problemático y en realidad arbitrario (aunque muchos aspectos bien entendidos resultan ser correctos). Es imposible determinar de forma objetiva qué tipo de estado y en qué cantidad es aceptable para alguien que se considera liberal: depende de preferencias subjetivas y no de verdades contrastables. No es adecuado intentar definir la sociedad libre en función de las características que posea su estado. El proceso correcto es el inverso, definir el estado como concepto más complejo en función de la libertad individual como concepto más básico. Aunque pueda parecer una afirmación exageradamente tajante y radical, sólo existe una forma de liberalismo bien fundamentada (con principios axiomáticos sólidos), lógica (consecuente, consistente, sin contradicciones) y de acuerdo con la naturaleza del ser humano y de la realidad en la que vive: el liberalismo que entiende la libertad como el respeto al derecho de propiedad privada, y que se basa en el principio ético de no agresión o no iniciación del uso de la fuerza.

Los potenciales conflictos entre propietarios y la posible existencia de delincuentes hace necesarios servicios de policía, defensa y justicia. Un minarquista defiende un estado mínimo estrictamente limitado cuyas únicas funciones son las de policía, defensa y justicia. El estado tiene el monopolio del uso sistemático de la fuerza sobre unos súbditos y un territorio o jurisdicción, tiene el poder y la autoridad exclusivos para mandar y hacer cumplir reglas de comportamiento social.

El problema del minarquismo es creer que el monopolio de la violencia puede ser eficiente, no corromperse, y que su poder puede mantenerse estable y limitado por los ciudadanos. El estado es ineficiente: no existe competencia y no se permite a los ciudadanos prescindir de sus servicios. Una jerarquía coactiva genera fuertes incentivos para su propio crecimiento a costa de los gobernados. En los peores casos se llega hasta el totalitarismo. Un estado mínimo no defiende el derecho de propiedad sino que lo viola sistemáticamente al no permitir a cada persona decidir cómo resolver pacíficamente sus problemas de seguridad y protección. Los mecanismos democráticos no resuelven estos problemas, y en algunos casos los agravan. Además la extensión territorial del estado es arbitraria y suele ser resultado de hechos históricos violentos como guerras y conquistas.

El mejor estado es efectivamente aquel que menos gobierna: el que no gobierna nada en absoluto. El anarquismo es autogobierno y supone la defensa radical y consecuente de la libertad. El anarcocapitalismo o sistema de ley policéntrica mediante jurisdicciones competitivas es una organización social espontánea, autónoma, no coactiva, un orden voluntario cooperativo basado en la ética objetiva y universal de la libertad y la justicia rectamente entendida como el derecho individual de propiedad privada. El anarquismo no significa caos, desorden o salvajismo, sino simplemente ausencia de estado monopólico. El anarquismo liberal implica la abolición de todas las formas de estado por innecesarias, peligrosas e indeseables. No es un anarquismo comunista o anarcocomunismo, sistema inviable en el cual no se reconoce el derecho de propiedad. Existen instituciones, leyes y agencias de seguridad, pero no son impuestas mediante la violencia. Se trata de una heterarquía o estructura de red, y no una jerarquía o estructura de árbol. Anarquismo y mercado no son contradictorios: propiedad y estado sí que son incompatibles.


Por Francisco Capella

Tomado de: Liberalismo.org



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jueves 12 de marzo de 2009

Censura Europea al Comunismo

Estrasburgo (Francia), (EFE).- La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó una resolución en favor de "una condena internacional de los crímenes de los regímenes comunistas totalitarios", con 99 votos a favor y 42 en contra tras un encendido debate dentro y fuera del hemiciclo.

La Asamblea pone de manifiesto en la resolución que los regímenes comunistas que hubo en Europa "estuvieron marcados, sin excepción, por violaciones masivas de los derechos humanos", que "incluyeron asesinatos y ejecuciones". También señala que esos crímenes "se justificaron en nombre de la teoría de la lucha de clases y del principio de la dictadura del proletariado", lo que "hacía legítima la ‘eliminación’ de las categorías de personas consideradas perjudiciales para la construcción de una nueva sociedad, y por tanto enemigas de los regímenes comunistas totalitarios". El ponente del informe, el parlamentario conservador sueco Goran Lindblad, justificó su iniciativa porque "el gran público es poco consciente de estos crímenes" por la falta de una investigación exhaustiva sobre lo que ocurrió. En la resolución se argumenta que la condena por parte de la comunidad internacional "favorecerá la continuación de la reconciliación" e incitará a los historiadores de todo el mundo a "establecer y verificar objetivamente el desarrollo de los hechos". En el texto, en el que se propone rendir homenaje a las víctimas, se invita a los partidos comunistas a "reexaminar su propio pasado y a tomar distancia" de los citados crímenes. Según Lindblad, sólo en China y en la Unión Soviética hubo a causa de esos regímenes 65 y 20 millones de muertos respectivamente.

El debate creó tanta expectación que 63 parlamentarios pidieron la palabra. La mayoría de los diputados de los grupos popular, liberal y demócrata se mostraron a favor del texto. Varios de ellos aseguraron "no conocer ningún país donde el Partido Comunista haya conquistado el poder y haya seguido siendo democrático". Por contra, representantes del Grupo de la Izquierda Unitaria se opusieron a la resolución, mientras que algún demócrata ruso, como Konstantin Kosachev, quiso subrayar las "diferencias que no vale la pena explicar aquí" entre los crímenes del comunismo y los del nazismo. Diferente opinión mantuvo el diputado ultranacionalista ruso Vladimir Zhrininovski, al asegurar que "los crímenes comunistas fueron más horrorosos que los de los nazis". Además, Zhironovski, que figura en el grupo de no inscritos de la Asamblea del Consejo de Europa (que integra 46 países) calificó de "tontería" decir que la Unión Soviética salvó a Europa del fascismo. El Grupo Socialista, por boca de su presidente, el español Lluis María de Puig, pidió la devolución del informe a la Comisión de Asuntos Políticos, debido a la "falta de análisis" y a que puede dar lugar a "interpretaciones incorrectas y nefastas", pero su propuesta fue rechazada por 81 votos en contra y 70 a favor.

Si bien la resolución fue aprobada, no ocurrió lo mismo con un proyecto de recomendación a los gobiernos de los Estados miembros del Consejo de Europa para el que eran necesarios dos tercios de los votos. Tampoco salió adelante la iniciativa de crear, junto a la Unión Europea (UE), un Museo europeo en memoria de las víctimas de los regímenes comunistas totalitarios, con sede en Bruselas, o el lanzamiento de campañas nacionales de sensibilización sobre "los crímenes cometidos en nombre de la ideología comunista".

Texto de la Resolución 1481:

Need for international condemnation of crimes of totalitarian communist regimes

Doc.10765, report of the Political Affairs Committee, rapporteur: Mr Lindblad




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miércoles 11 de marzo de 2009

Anarcocapitalismo

El anarcocapitalismo o anarcoliberalismo es una forma de anarquismo de mercado que promueve el derecho de propiedad privada y el mercado libre capitalista (en el sentido de libre de interferencia estatal) como la forma justa y efectiva de organizar todos los servicios en lo económico y en lo jurídico promueve los contratos voluntarios definidos por la ley policéntrica como un mecanismo universal para resolver los conflictos, mediante jurisdicciones de justicia y protección competitivas entre sí.

La interacción social estaría basada en la idea de la soberanía individual y contrato libre, que tendrían como consecuencia lógica el derecho a la propiedad privada sobre uno mismo y sus bienes y la prohibición de la coacción o el fraude en contra de personas y sus propiedades. A partir de estas premisas, se deriva el rechazo al Estado (como institución que ejerce el monopolio del poder legitimado) y la adopción del capitalismo de libre empresa en contraposición al intervencionismo estatal, y donde agencias privadas competirían en un mercado de servicios (ley y seguridad incluídos) para los individuos.


El término anarcocapitalismo fue acuñado a mediados de la década de 1950 por el economista Murray Rothbard. Otros términos usados por esta filosofía, aunque no necesariamente fuera de los círculos anarcocapitalistas, son:
capitalismo antiestatal
mercado antiestatal
anarcoliberalismo
anarquismo capitalista
anarquismo de mercado
anarquismo de libre mercado
anarquismo individualista
sociedad de ley privada
anarquía de propiedad privada
capitalismo puro
capitalismo radical
anarquismo de derechas
capitalismo sin estado
sociedad sin estado
liberalismo sin estado

Introducción:



Esta corriente económica y política extrae sus ideas principalmente de la escuela económica austríaca, y del anarquismo individualista clásico, básicamente del mutualismo pero desechando su teoría del valor-trabajo, sustituyéndola por la teoría del valor subjetivo.

El anarquismo capitalista propone la abolición del Estado (y todo monopolio artificial estatal ya que son financiados por medio de impuestos) y la privatización en libre competencia de toda actividad no-coactiva. Esto es, en manos o en propiedad privada de empresas bajo un régimen de competencia y de libre acceso para la prestación o suministro de cualquier servicio pacífico financiado voluntariamente (incluída la ley y la seguridad). Aboga por la completa desregulación de las actividades personales y económicas no invasivas; y por un mercado autoregulado.

Los anarquistas capitalistas abogan por una sociedad basada en el intercambio voluntario de propiedad privada (incluyendo moneda, bienes de consumo, tierras y bienes de capital) y de servicios con el fin de maximizar la libertad individual y la prosperidad, aunque también reconocen a la solidaridad y a los acuerdos comunales como parte de la misma ética voluntaria. Para ellos lo importante es cómo la propiedad es adquirida y transferida; piensan que la única forma justa de adquirir una propiedad es a través del intercambio voluntario (ej. comercio), el regalo o donación o la apropiación original basada en el trabajo, y no la agresión o el fraude.


El axioma de no agresión



El anarcocapitalismo utiliza usualmente los siguientes términos:
Anarquismo: filosofía que se opone a toda forma de inicio de coacción (incluye la oposición al Estado)
Contrato: un acuerdo voluntario obligante entre personas
Coacción: fuerza física o amenaza de fuerza física contra personas o propiedades
Capitalismo: sistema económico en el cual los medios de producción son de propiedad privada, y en donde las inversiones, la producción, la distribución, los ingresos y los precios son establecidos por medio del funcionamiento del libre mercado en vez del gobierno
Mercado libre: un mercado en el cual todas las decisiones referentes a la transferencia de dinero, bienes (incluyendo bienes de capital) y servicios, son voluntarias
Fraude: inducir a alguien a compartir algo de valor por medios deshonestos
Estado: una organización que tasa y traba a través de la coacción agresiva, sistematizada e institucionalizada
Voluntario: cualquier acción, no influenciada por la coacción o el fraude, realizada por alguna institución humana
El anarcocapitalismo, tal como lo definen Rothbard y otros se basa fuertemente en el principio de origen anarquista y libertario de la "no agresión":

El axioma básico de la teoría política libertaria postula que cada hombre es dueño de sí mismo, en posesión de soberanía absoluta sobre su propio cuerpo. En efecto, esto significa que nadie puede invadir o agredir justamente el cuerpo de otra persona. Se sigue entonces que cada persona posee justamente cualquier recurso, previamente sin dueño, de la que esta se apropie o que "mezcle con su trabajo". A partir de estos axiomas gemelos --Propiedad sobre sí mismo y la apropiación originaria-- se construye la justificación para el sistema entero de títulos de propiedad en una sociedad de libre mercado. Este sistema establece el derecho de cada persona a su propia persona, el derecho a donar, dar en herencia (y consecuentemente el derecho a heredar) y el derecho al intercambio contractual de títulos de propiedad

Murray Newton Rothbard, decano de la escuela austriaca de economía y fundador del anarcocapitalismo, "Law, Property Rights, and Air Pollution" Cato Journal 2, No. 1 (primavera de 1982): pp. 55-99.


Rothbard (1926-1995), uno de los principales teóricos del anarcocapitalismo durante el siglo XX, defiende la tesis de la "autopropiedad" mediante la eliminación lógica de las únicas dos alternativas: que un grupo de personas pueda ser dueña de otro grupo de personas, o que ninguna persona es dueña absoluta de sí misma. Ambas alternativas fallan en producir una ética universal (que es aplicable por igual a todos los seres humanos), es decir, una ley natural justa, capaz de gobernar a todos independientemente de lugar y época. La única alternativa válida entonces, según Rothabrd, es el principio de autopropiedad, que según él es a la vez axiomático y universal.

En general, se puede decir que el axioma de no-agresión es una prohibición contra la iniciación de la violencia, o la amenaza del uso de la violencia, contra personas (es decir, violencia directa, asalto, asesinato) o contra la propiedad legítimamente adquirida de estas (es decir, robo, fraude, impuestos) A la iniciación de la violencia usualmente se le refiere como agresión o coacción. La diferencia entre anarco-capitalistas y otros liberales básicamente se debe al grado de compromiso con este axioma. Los liberales minarquistas, o liberales clásicos, por ejemplo, conservarían al estado (con su agresión inherente) en una forma limitada y con esferas de acción mínimas, cuyas funciones consistirían solamente en las labores de defensa nacional, seguridad y orden interno, legislación y justicia. En contraste, los anarcocapitalistas rechazan inclusive estos niveles de intervención estatal en las instituciones sociales y definen al estado como un monopolio coercitivo de la legislación y el uso legítimo de la violencia, que es el único ente en la sociedad que obtiene sus ingresos por medio de la agresión legal, un ente cuya existencia viola el axioma central del anarcocapitalismo.


Algunos anarcocapitalistas como Rothbard aceptan el axioma de no-agresión por una moral o justicia natural intrínseca. Es en términos del axioma de no-agresión que Rothbard define el anarquismo, como un sistema «que provee sanción no legal para tales agresiones (contra personas o propiedad)» y «lo que el anarquismo propone entonces es la abolición del estado, es decir, la abolición de la institución regularizada de la coacción agresiva» . En una entrevista con New Banner Rothbard afirma que «el capitalismo es la expresión más completa del anarquismo y el anarquismo la expresión más completa del capitalismo». Alternativamente, otros como Friedman usan una perspectiva consecuencialista, en vez de afirmar que la agresión es intrínsecamente inmoral, estos sostienen que una ley en contra de la agresión sólo puede surgir a partir de un contrato entre partes mutuamente interesadas, quienes acuerdan de esta forma abstenerse de iniciar la violencia entre sí.


Libre empresa vs. Estado



Para el anarquismo capitalista el axioma de no agresión encuentra aplicación en la libre empresa y su negación en el Estado. Sostienen que el poder estatista es fuente de corrupción, privilegio y agresión, y tiene como eje el monopolio sobre la seguridad y la defensa, y que estos no conforman una categoría de bienes y servicios distintos a los demás y que, por lo tanto y al igual que estos, pueden ser producidos más eficientemente por empresas privadas y por empresas cooperativas.

Sólo el Estado consigue sus ingresos mediante coacción, amenazando con graves castigos a quienes se nieguen a entregarle su parte. A esta coacción se la llama "impuestos", aunque en épocas de lenguaje menos refinado se la conocía con el expresivo nombre de "tributos". La contribución es, pura y simplemente, un robo, un robo a grande y colosal escala, que ni los más grandes y conocidos delincuentes pueden soñar en igualar. Es una apropiación coactiva de las propiedades de los moradores (o súbditos) del Estado.

Murray Rothbard, economista, historiador, y teórico político estadounidense anarquista perteneciente a la escuela austríaca de economía.


Una defensa del Estado sostiene que el hombre es un "animal social", que debe vivir en sociedad, y que individualistas y libertarios creen en la existencia de "individuos atomizados" sin influenciar y sin guardar relación con sus semejantes. Pero no, los libertarios nunca han celebrado individuos aislados como los átomos, por el contrario, todos los libertarios han reconocido la necesidad y de las enormes ventajas de la vida en sociedad, y de participar en la división social del trabajo. La gran non sequitur cometido por los defensores del Estado, incluidos los filósofos aristotélicos y tomistas clásicos, es saltar de la necesidad de la sociedad a la necesidad del Estado.

Murray Rothbard, economista, historiador, y teórico político estadounidense anarquista perteneciente a la escuela austríaca de economía.


El anarquismo capitalista sostiene que las empresas como el resultado de contratos individuales y por tanto una forma legitima y eficiente de organizar a las personas, con la libertad de escoger un competidor o de entrar en la competencia como una forma universal de preservar y promover la calidad de los servicios. Los anarcocapitalistas visualizan la libre empresa como la base de una sociedad libre. Definen el capitalismo de libre mercado como "el intercambio voluntario pacífico" por contraste con el capitalismo de Estado el cual dice que es "expropiación violenta". "Capitalismo", en el sentido en que los anarcocapitalistas usan este término, es una interpretación neolockeana o anarcolockeana de la propiedad, no debe confundirse con el capitalismo monopólico estatal, el mercantilismo corporativo u oligárquico (economías cartelizadas), el crony capitalism o con las economías mixtas contemporáneas, en las cuales, según los anarcocapitalistas, los incentivos y desincentivos naturales del mercado son distorsionadas por la intervención del Estado.

Por lo tanto rechazan al Estado basados en la postulado de que los Estados son entidades agresivas que roban la propiedad (a través de los impuestos y las expropiaciones), inician el uso de la fuerza, son monopolios compulsivos del uso de las fuerzas defensivas o de represión, usan su poder de coacción para beneficiar negocios e individuos a expensas de otros, crean monopolios y restringen el comercio.

Como señaló Kolko, todas las diferentes medidas de regulación federal y el estatismo de bienestar que la izquierda y la derecha por igual han creído siempre que son movimientos de masas contra el "Big Business" no sólo son ahora empuñados por el Big Business, sino que se originaron por el mismo con el propio propósito de pasar de un mercado libre a una economía cartelizada que lo beneficiara. La política exterior imperialista y el estado de guarnición permanente se originó en el Big Business para impulsar la inversión extranjera y los contratos para la guerra en casa.

Murray Rothbard


En cualquier caso, el capitalismo del libre mercado y la Revolución Industrial, mostraron un fuerte ascenso de las energías productivas, un fuerte ascenso que constituyó una revolución en contra del sistema mercantilista del siglo diecisiete y dieciocho. De hecho, el sistema mercantilista es a lo que hemos vuelto ahora. Hay muy poca diferencia entre el capitalismo de estado monopolístico, o capitalismo de estado corporativo, o como se le quiera llamar, en los Estados Unidos y Europa (Occidental) hoy, y el sistema mercantilista de la era de la pre–Revolución Industrial. Sólo hay dos diferencias. Una, es que la principal actividad de entonces fue el comercio, y la de ahora es la industria. Pero el esencial modus operandi de los dos sistemas es exactamente el mismo: monopolio privilegiado, una completa unión en lo que se ha llamado “acuerdo del Estado y la industria”. Un sistema generalizado de militarismo y contratos de guerras, un camino hacia la guerra y el imperialismo. Es el mismo tinglado que caracterizó los siglos diecisiete y dieciocho. La verdadera diferencia clave es que en esa época no existía un gigantesco sistema de representación proporcional (P.R. Apparatus). No tenían una flota de intelectuales que pregonaban a todos lados las maravillas del sistema: como promover el bien común y el bienestar general, es decir, el Progresismo En Acción. Ellos decían: “Es nuestro propósito abusar del público, ¡y lo estamos haciendo!”. En esos tiempos fueron muy honestos. A propósito, es realmente refrescante ir hacia el pasado y leer el material anterior a 1914 y ver la honestidad de ese tiempo.

Murray Rothbard



El capitalismo libertario que proponen los anarcocapitalistas, se asemeja doctrinalmente a una especie de "capitalismo popular", que se plantea a sí mismo como una ideología individualista y una economía de mercado popular bastante crítica a lo que denominan el "capitalismo realmente existente", "capitalismo autoritario" o capitalismo de Estado.



Se teoriza que sin intervención de Estado las grandes corporaciones empresariales se reducirían o al menos serían suplantables en cualquier momento debido a la libre competencia. Es decir, si existe una empresa líder para determinado bien o servicio se supone que deberá ser porque los consumidores así lo hayan decidido o porque el proveedor tiene bajo su propiedad privada el control de los recursos y nunca porque esta situación se haya alcanzado coactivamente, ya sea mediante imposiciones legales o por medio de amenazas o violencia física.


Propiedad privada


Los conceptos de soberanía individual y de apropiación original



Los anarcocapitalistas apoyan irrestrictamente la honesta propiedad privada de los medios de producción y la libertad de gestionarlos, sin interferencia coercitiva del Estado o de colectivos no estatales.

Por soberanía individual se entiende el derecho natural de cada persona a la propiedad sobre su propio cuerpo, mientras que el principio de apropiación original establece que cada quien es propietario legítimo de todos aquellos recursos sin propietario previo, sobre los cuales haya realizado alguna forma de trabajo. En las palabras de Hans-Hermann Hoppe:

Cada quien es el legítimo dueño de su propio cuerpo físico, así como de todos los lugares y bienes naturales que ocupe y que ponga en uso por medio de su cuerpo, con la única condición que nadie más haya ocupado los mismos lugares o usado los mismo bienes previamente. Esta propiedad sobre los lugares y bienes "apropiados originalmente" por una persona implica su derecho a usar y transformar estos lugares y bienes en cualquier forma que este considere conveniente, con la única condición que como consecuencia no cambie la integridad física de lugares o bienes originalmente apropiados por otra persona. En particular, una vez que un bien ha sido apropiado por primera vez, —para usar la frase de Locke— "mezclando con el bien el trabajo de uno" la propiedad sobre dichos lugares o bienes sólo puede ser adquirida por medio de una transferencia voluntaria —contractual— del título de propiedad de un previo a un futuro propietario.

Hans-Hermann Hoppe, economista austriaco y filósofo anarcocapitalista, Rothbardian Ethics, 2002.


Esta es la raíz de los derechos de propiedad en el anarcocapitalismo y donde este se diferencia del anarcosocialismo. Los anarcocapitalistas, al igual que otros anarquistas de mercado, defienden el derecho de cada persona a los frutos de su trabajo independientemente de su necesidad o la de otros. Después de ser creada mediante el trabajo, la propiedad sólo puede cambiar de manos legítimamente cuando es intercambiada voluntariamente (por otra propiedad producida previamente, mediante el trabajo) o cuando es regalada o donada. Las transferencias forzadas, para las cuales una de las partes utiliza o amenaza con utilizar alguna forma de violencia, son consideradas ilegítimas.

La apropiación original le permite a un individuo reivindicar como suya cualquier propiedad "virgen", incluso la tierra, y poseerla con el mismo "derecho absoluto" con el que posee su propio cuerpo, al mejorarla o usarla. De acuerdo a Rothbard, la propiedad sólo puede surgir legítimamente a través del trabajo, por lo que la apropiación original de la tierra no es legítima simplemente por proclamarlo o por construir una cerca alrededor que la delimite, sino sólo trabajándola (mezclando el trabajo con la tierra) es que se puede legitimizar la propiedad sobre la tierra.



Propiedad común



Aunque los anarcocapitalistas son conocidos por defender el derecho a la propiedad privada (ya sea individual o no pública), las propiedades colectivas no estatales también pueden existir en una sociedad anarcocapitalista. Así tal como una persona viene a poseer algo sin propietario por la mezcla de su trabajo con ella o de usarla regularmente, muchas personas pueden llegar a ser propietarios de una cosa en común mediante la mezcla de su trabajo en conjunto con ella, en el sentido de que ninguna persona puede apropiarse de ella como propia. Esto puede aplicarse a las carreteras, parques, ríos, y partes de los océanos. El teórico anarcocapitalista Roderick Long da el siguiente ejemplo:

Considere la posibilidad de una aldea cercana a un lago. Es común para los habitantes del pueblo a caminar hacia el lago para ir a pescar. En los primeros días de la comunidad es difícil llegar al lago a causa de todos los arbustos y ramas caídas en el camino. Pero con el tiempo el camino está despejado y toma forma - no por esfuerzos coordinados, sino simplemente como resultado de todas las personas caminando por esa vía día tras día. El camino despejado es el producto del trabajo - no el trabajo de cualquier persona, sino de todos ellos juntos. Si un aldeano decidido a aprovechar los beneficios del camino recién creado levanta una puerta de carga y peajes, se estaría violando el derecho de propiedad colectiva que los aldeanos se han ganado juntos.

Roderick Long


Sin embargo, desde que la propiedad que es de propiedad colectiva tiende a perder el nivel de rendición de cuentas que se encuentra en la propiedad individual en la medida de que hay mayor número de propietarios -o por hacer esa rendición de cuentas proporcionalmente más compleja- los anarcocapitalistas tienen a veces a la desconfianza y tratar de evitar los arreglos comunales intencionales, aunque estos, como se demuestra no entran de ninguna manera en conflicto con su ideología y son más bien una cuestión de criterios particulares.

La privatización, la descentralización y la individualización de la responsabilidad son objetivos anarcocapitalistas. Pero en algunos casos, no sólo proporcionan un reto, sino que ellos mismos lo consideran imposible, establer rutas oceánicas son un ejemplo común de los bienes considerados como de difícil apropiación privada. Lo negativo y que sí entra en contradicción con su ideología es la colectivización estatal o forzada (supuestamente en nombre de la "mayoría") que fortale el poder y la legitimidad del gobierno, en que las cuentas se rinden a terceros y no entre las partes y no existe responsabilidad particularizada.


Medio ambiente



Los gobiernos centrales generalmente tienden a abogar por acciones o censura de los contaminadores con el fin de beneficiar al "pueblo" o a la "mayoría". Sin embargo la economía cartelizada y contaminante de la corporaciones recibe subvenciones gubernamentales (capitalismo de Estado corporativo), tal es el caso de la altamente contaminante industria pesada que obtiene subvenciones jurídicas y económicas de parte de los políticos bajo el argumento de la creación de empleo o de los estímulos a la inversión privada.

La contaminación del aire, el agua y la tierra, por ejemplo, son vistas como el resultado de la colectivización estatal de la propiedad, los bienes naturales cuando son públicos no son mantenidos o renovados por nadie y nadie se responsabiliza por ellos (tragedia de los comunes). Los anarcocapitalistas tienden a coincidir con los ecologistas de mercado en relacionar las tendencias destructivas del medio ambiente con el Estado y sus disposiciones colectivizantes.




Desarrollos teóricos



La adopción del "capitalismo de libre mercado" (entendiéndolo como propiedad privada, mercado libre en ausencia del derecho estatal) en esta filosofía se apoya originalmente en el cuerpo teórico de la escuela austríaca de economía, tal como fue desarrollado por el economista e historiador estadounidense Murray Rothbard, quien fue el primero en intentar una síntesis de las enseñanzas de la escuela austríaca, las doctrinas del liberalismo clásico y el anarcoindividualismo. En el anarcocapitalismo rothbardiano en primer lugar estaría la implementación de un "código legal (libertario mutuamente acordado) que sería de aceptación general y al cual las cortes de plegarían". Este código reconocería la soberanía individual y la no agresión. Esta concepción del anarcocapitalismo se basa en argumentos iusnaturalistas.

Otros, como David Friedman, proponen este sistema por los argumentos consecuencialistas, es decir, la noción que la adopción del anarcocapitalismo produciría mejores resultados que cualquier otra alternativa de orden social y económico. En el anarcocapitalsimo propuesto por David D. Friedman, "los sistemas de leyes se crearán por (buscando) ganancia en el libre mercado", lo cual conduciría a una sociedad libertaria generalizada si no es que absoluta. Rothbard basa sus filosofía sobre las bases de la ley natural absoluta pero también aporta explicaciones económicas de por qué piensa que el anarcocapitalismo es preferible desde un punto de vista pragmático. Friedman afirma que no es un teórico de los derechos absolutos pero que también "no es un utilitarista", aunque piensa que "los argumentos utilitaristas frecuentemente son la mejor forma de defender los puntos libertarios". Por su parte, Hans-Hermann Hoppe utiliza argumentaciones éticas para fundamentar su "anarquismo de propiedad privada", y es más cercano a la visión de ley natural de Rothbard. No todos aquellos partidarios de un anarquismo de mercado capitalista se llaman a sí mismos anarcocapitalistas, por ejemplo Wendy McElroy se denomina a sí misma anarquista individualista.

Son importantes referentes en idioma inglés los estudios de algunos miembros del Mises Institute, el Center for Libertarian Studies, el Journal of Libertarian Studies, el sitio Anti-State.com, StrikeTheRoot.com, Anarchism.net, LewRockwell.com o el del Molinari Institute, el podcast Freedomain Radio, entre otras fuentes.


En español



En idioma español existe un importante referente del anarquismo de mercado, en especial en el siglo XXI, con exponentes contemporáneos de la escuela austríaca como Jesús Huerta y algunos de los analistas del Instituto Juan de Mariana, esto desde España. Existe la tesis de Murray Rothbard de que la Escuela de Salamanca en el Siglo de Oro es un precedente filosófico, jurídico y económico de algunas tesis libertarias de mercado, en especial anarquistas. Editoriales que incluyen en su catálogo textos del anarquismo liberal son Unión Editorial de España, y Grito Sagrado de Argentina.


Ejemplos históricos que presentan similitudes con el anarcocapitalismo:



Interpretación del siglo XIX del Althing en la Mancomunidad Islandesa, en la cual autores como David Friedman y Roderick Long consideran que existieron elementos de una sociedad anarcocapitalista.

Basados en que el anarcocapitalismo es una teoría o una ideología antes que un proceso real, sus críticos dicen que nunca pasará de ser un ideal utópico. Otros, sin embargo, destacan situaciones reales en donde la protección de la libertad y propiedad individuales fueron voluntariamente financiadas antes que provistas por el Estado a través de los impuestos.

La Islandia medieval


Según David Friedman, "las instituciones islandesas medievales tuvieron varias características peculiares e interesantes; podrían haber sido creadas por un economista chiflado para probar los alcances en los cuales los sistemas de mercado podrían suplantar al gobierno en la mayoría de sus funciones fundamentales". Aunque no la califica directamente como anarcocapitalista, Friedman arguye que la Mancomunidad Islandesa entre los años 930 y 1262 presentó "algunas características" de la sociedad anarcocapitalista (debido a la existencia de un sistema legal sencillo, la seguridad era enteramente privada y capitalista), aportando algunas evidencias de cómo una sociedad de ese tipo funcionaría. "Aún cuando el sistema legal islandés reconocía una ofensa esencialmente "pública", la manejó otorgándole a algunos individuos (elegidos a veces de entre los afectados) el derecho a llevar el caso y recolectar las multas, encajando de esta manera en un sistema esencialmente privado".

El antiguo oeste norteamericano


Según la investigación de Terry L. Anderson y P. J. Hill, el Antiguo oeste de los Estados Unidos de Norteamérica durante el período que va de 1830 a 1900 tuvo similitudes con el anarcocapitalismo ya que "las agencias privadas proveían la base necesaria para una sociedad ordenada donde la propiedad era protegida y los conflictos resueltos", y que la percepción popular común de que el antiguo oeste era caótico y con poco respeto hacia los derechos de propiedad es incorrecta.

Internet


Para muchos anarcocapitalistas, por ejemplo los vinculados al criptoanarquismo, el Internet sería el ejemplo de una red de jurisdicciones (con algún parecido a la ley policéntrica) y los conflictos se resolverían en base a la ley común. Sería a su vez la muestra del funcionamiento en orden espontáneo a través de una red distribuída de iniciativas privadas que no necesitan del Estado para funcionar. Muchos de ellos también ven en el software libre/open source la muestra del funcionamiento de un mercado libre, sin restricciones monopólicas del gobierno o monopolio artificial.

Las redes sociales, el conocimiento libre (ej. Wikipedia) son tomados por ellos como metáfora del funcionamiento de la interacción voluntaria (mercado), ya que el conocimiento que manejan las infinitas interacciones entre individuos que se dan cada día en el mundo es muy superior a lo que jamás podrá manejar ninguna institución centralizada.


Términos anarcocapitalistas



Términos existentes


El Libertatis Æquilibritas, un símbolo anarcocapitalista, cuyo uso también se ha extendido a otras versiones del anarquismo de mercado

Los autores anarcocapitalistas pueden usar algunos términos comunes en formas diferentes a las usadas por los anarquistas clásicos o en el lenguaje coloquial. En general, el significado de los términos es claro según el contexto de estos autores, pero en ocasiones se pueden producir severos malentendidos, sobre todo cuando se discuten ideas anarcocapitalistas con anarquistas clásicos, en especial con respecto al significado del término "capitalismo" ya que normalmente en las demás existen coincidencias importantes.

Los anarcocapitalistas, generalmente urilizan el siguiente significado para capitalismo y mercado libre, a diferencia del uso que convencionalmente le dan muchos otros anarquistas:

Capitalismo - sistema económico en el cual los medios de producción, o bienes de capital son poseídos de manera privada y donde las decisiones respecto a la inversión, producción, distribución, ingreso y los precios son tomadas como resultado de la interacción de las personas en un mercado libre.
Mercado libre - un mercado en ausencia de coacción, es decir, donde todos los intercambios son voluntarios.

Neologismos


Ancap - contracción de anarcocapitalista o anarcocapitalismo, usada en el lenguaje informal, generalmente en bitácoras o foros en internet.


Críticas al anarcocapitalismo



Las críticas al anarcocapitalismo comprenden varias categorías: aquellas que afirman que el anarcocapitalismo no puede funcionar en la práctica; otras que afirman que el capitalismo necesita un Estado coercitivo para existir (según el minarquismo) y que una sociedad puede ser anarquista o capitalista pero no ambas (según el anarcocomunismo); críticas generales sobre moralidad en el capitalismo y el liberalismo que pueden aplicarse al anarcocapitalismo; y las críticas utilitaristas que afirman que el anarcocapitalismo no maximiza la utilidad.

Desde el minarquismo


Algunos liberales minarquistas consideran que un sistema capitalista no podría sobrevivir o no sería eficiente sin un Estado público e imparcial, y que todo el sistema jurídico que protege al capitalismo se vería amenazado al existir varios Estados privados compitiendo entre sí. Afirman así que el capitalismo siempre ha necesitado de un Estado de derecho para ser estable.

El anarcocapitalismo fue criticado por Ayn Rand que era minarquista y Milton Friedman escribió "Aunque necesario para la libertad, el capitalismo solo no es suficiente para garantizarla. Tiene que estar acompañado por un conjunto de valores y de instituciones políticas favorables a la libertad". Los objetivistas afirman que, en ausencia del Estado, una sociedad anarcocapitalista degeneraría en una "guerra de todos contra todos". Otros críticos arguyen que el problema de las externalidades hacen que sea impráctico el suministro de servicios de protección en una sociedad anarcocapitalista.

Desde el anarcosocialismo


La adopción de un capitalismo irrestricto genera una considerable tensión entre anarquistas capitalistas y anarquistas socialistas. Los anarquistas clásicos, usualmente anarcosocialistas, se diferencian de los anarcocapitalistas por razones culturales/idiosincráticas y terminológicas/conceptuales con respecto a la economía más que por motivos ideológicos (son igualmente antiestatistas y antiautoritarios voluntaristas). Entre las posibles diferencias estaría el escepticismo de algunos anarquistas clásicos a varias propuestas anarcoliberales con respecto al tema de la propiedad, y la adopción de una forma de capitalismo como sistema económico ha causado reacción entre algunos de ellos. Algunos igual sostienen que mientras no exista coacción tanto el socialismo como el capitalismo pueden convivir dentro del anarquismo.

Sin embargo, y a pesar de que muchos autores reconocen al anarcocapitalismo, como una forma de anarquismo, aunque no adhieran a este, otros anarquistas pertenecientes específicamente al anarcocomunismo no sólo lo cuestionan sino que llegan a rechazar vehementemente el carácter anarquista del anarcoliberalismo, sosteniendo que el "capitalismo" es una forma de coacción, algo incompatible con una sociedad anarquista.

Muchos anarcocapitalistas, por otro lado, sostienen que el anarcocapitalismo es la única forma verdadera de anarquismo. Algunos afirman que las formas socialistas de anarquismo son irreales porque requerirían el consentimiento y la benevolencia de todos los integrantes de la sociedad anarquista, mientras que el anarcocapitalismo se supone que surge naturalmente dondequiera que no exista el Estado. De todas formas muchos anarquistas de mercado sostienen que de ser voluntarios todos los sistemas pueden convivir en anarquía.


Estabilidad de las instituciones legales anarcocapitalistas



Dos de los más prominentes académicos que han dedicado una reflexión seria a las instituciones legales esencialmente anarcocapitalistas son Richard Posner, que es Juez Federal de Apelaciones y prolífico erudito legal , y el economista William Landes. En su ensayo de 1975 "The Private Enforcement of Law", discuten un previo gedankenexperiment emprendido Becker y Stigler en el cual se propuso que la ejecución de la ley sería privatizada y explican porque consideran que tal sistema no sería económicamente eficiente. Según una respuesta posterior de David Friedman, "Efficient Institutions for the Private Enforcement of Law".

(Landes and Posner argumentaban) que el sistema privado tenía fallas básicas que lo hacía inferior a un sistema público ideal excepto por las ofensas que pueden detectarse y castigarse a un costo casi nulo. Admiten que el sistema privado podría ser preferible al poco menos que ideal sistema público que tenemos. Sin embargo argumentan que el predominio de la aplicación privada (de la ley) contra las ofensas que son fácilmente detectadas (principalmente ofensas civiles) y su rareza contra las ofensas que son difíciles de detectar (principalmente las ofensas criminales) sugieren que nuestro sistema legal es, por lo menos a grandes rasgos, eficiente, utilizando en cada caso el más eficiente sistema.

Friedman, sin embargo, prodcede a argumentar que "la ineficiencia que Landes y Posner demostraron en las instituciones privadas de aplicación de la ley que describen pueden eliminarse con cambios menores en las instituciones".





Tomado de: Wikipedia



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