
Afirmó categóricamente el profesor Hugh Thomas
El historiador inglés Hugh Thomas escribió unos de los estudios más exhaustivos de la historia de Cuba desde su descubrimiento por Colón hasta el gobierno de Batista, "Cuba, The Pursuit of Freedom." Posteriormente escribió en 1982 un libro en español: "Historia Contemporánea de Cuba, De Bastista a nuestros días."
En la introducción de su último libro afirma Thomas:
“Los revolucionarios (cubanos) no se encuentran precisamente alrededor del Caribe, sino en todo el mundo: en la lejana Etiopía, en Angola, en los Altos del Golán y en Vietnam. A la tragedia de un pueblo dividido, hemos de añadir la de una nación cuyos hijos han sido lanzados a guerras en remotos continentes para luchar al lado de pueblos cuyas zozobras desconocen por completo (todo a instancias de una revolución que ha transformado a la propia Cuba, de un país alegre, centellante y multicolor, en toro triste y sombrío, con constantes escaseces y racionamiento... En Cuba, el comunismo no ha traído la fraternidad, ni la abundancia, ni la justicia, ni la libertad.”
Comentando Thomas la añoranza por Cuba del español que regresó a su terruño en la península, nos dice el historiador inglés que al recordar la isla paradisíaca este podría decir con dolor: “¡Hay, mi Cuba! El encanto y brillo de Cuba, su campo y su gente, su música y sus danzas, seguirán siendo recordados..., e incluso lograrán relegar a segunda fila la oscuridad del presente. Pero no debemos olvidar los prisioneros, los fracasos económicos, el frenético apoyo al terrorismo y a la guerra en el extranjero, habitualmente a favor de la Unión Soviética, En efecto, ¡Ay, mi Cuba! Parece ser la exclamación más apropiada...” termina diciendo el profesor Thomas.
Refiriéndose a la tragedia de Cuba, Thomas afirmó en un artículo publicado el 12 de Julio de 1986 en la revista “The Spectator”:
“La comparación (del régimen de Castro) debe hacerse con los campos de concentración nazis. Aunque en Cuba no hay todavía cámara de gases, ha habido sin embargo, experimentos criminales de índole biológicos diseñados para comprobar cuanto puede sobrevivir el ser humano sin recibir alimentos, palizas, encierro en solitario, y muchas otras formas de maltrato. El relato de Valladares de los trabajos en las canteras no es diferente, ni más humano, que los relatos de la ‘vida’ en Manthausen. No debemos de olvidar que las brutalidades en la Alemania Nazi duraron a lo sumo 12 años y los peores casos de crueldad en el campo de concentración de Auschwitz duró cuatro años.”
El 11 de Abril de 1986, se reunieron en Paris un grupo de personalidades de renombre mundial, principalmente socialista europeos y algunos incluso simpatizantes de la revolución cubana, convocados por "Resistencia Internacional" para formar parte de un tribunal tipo Nuremberg, encargado de juzgar los crímenes de Castro.
Entre los miembros del tribunal estaban Jorge Semprún, escritor español, ex-prisionero de Buchenwald y en ese momento Ministro de Cultura del gobierno socialista de España; René Tavernier, presidente del “Pen Club” francés; Bernard Stasi, miembro del parlamento francés; Haing Ngor, actor camboyano y ganador del Oscar por su actuación en la película “The Killing Fields”; Bernard-Henry Levi, filósofo francés; Marie Madelain Fourcade, heroína de la resistencia francesa; León Boubien, jurista; Monique Garnier Lancon, vice-presidente del Instituto de la Seguridad Europea; Martín Gray, escritor y sobreviviente del Geto de Varsovia y del campo de concentración de Treblinca; Osmund Faremo, miembro del Parlamento Noruego y presidente del “caucus” Inter-parlamentario de Noruega; Pascal Bruckner, escritor; Yves Montand, actor francés; Jean Francois Ravel, escritor y filósofo.
Ante el tribunal fueron presentados como testigos doce supervivientes de las cárceles para prisioneros políticos de Cuba.
El jurado concluyó que; “la práctica generalizada en Cuba es de: arrestos arbitrarios, sentencias dadas por tribunales militares sin audiencia pública ni abogado defensor, interrogatorios que duran varios días con golpizas, heridas, y torturas. El internamiento en campos de labor forzada sin suficiente comida, sin ropas, y sin cuidados médicos, siendo víctimas de la promiscuidad al ser encerrados con presos comunes criminales. Se consideró muy grave el encarcelamiento de niños hasta de 9 años de edad y jóvenes adolescentes expuestos a las peores torturas y a la promiscuidad de las prisiones. Además, se probó que los métodos usados para obtener confesiones nos recuerdan los métodos usados por Hitler en los campos de concentración: asfixia por sumergimiento, mutilaciones, etc., en adición a métodos de terrorismo intelectual usado con el fin de que los prisioneros renuncien a sus principios. Son particularmente grave los experimentos biológicos hechos en los prisioneros a manos de médicos Soviéticos.”
El tribunal concluyó: “No debe repetirse el crimen de ignorar la realidad de los campos de concentración nazis, como pasó durante la Segunda Guerra Mundial. Volverlo hacer es convertirse en cómplices de esos crímenes.” (Lumiere Sur Cuba, Internationale de la Resístanse, 102 Avenue des Champs Elysées, 75008, Paris.)
Cincuenta años después del inicio de la tragedia de Cuba y veinte y trés años después del veredicto condenatorio del Tribunal de “Resístanse International” de París, el mundo continúa de espaldas a la tragedia del pueblo cubano y cómplice de los crímenes de la tiranía castrista.
El historiador inglés Hugh Thomas escribió unos de los estudios más exhaustivos de la historia de Cuba desde su descubrimiento por Colón hasta el gobierno de Batista, "Cuba, The Pursuit of Freedom." Posteriormente escribió en 1982 un libro en español: "Historia Contemporánea de Cuba, De Bastista a nuestros días."
En la introducción de su último libro afirma Thomas:
“Los revolucionarios (cubanos) no se encuentran precisamente alrededor del Caribe, sino en todo el mundo: en la lejana Etiopía, en Angola, en los Altos del Golán y en Vietnam. A la tragedia de un pueblo dividido, hemos de añadir la de una nación cuyos hijos han sido lanzados a guerras en remotos continentes para luchar al lado de pueblos cuyas zozobras desconocen por completo (todo a instancias de una revolución que ha transformado a la propia Cuba, de un país alegre, centellante y multicolor, en toro triste y sombrío, con constantes escaseces y racionamiento... En Cuba, el comunismo no ha traído la fraternidad, ni la abundancia, ni la justicia, ni la libertad.”
Comentando Thomas la añoranza por Cuba del español que regresó a su terruño en la península, nos dice el historiador inglés que al recordar la isla paradisíaca este podría decir con dolor: “¡Hay, mi Cuba! El encanto y brillo de Cuba, su campo y su gente, su música y sus danzas, seguirán siendo recordados..., e incluso lograrán relegar a segunda fila la oscuridad del presente. Pero no debemos olvidar los prisioneros, los fracasos económicos, el frenético apoyo al terrorismo y a la guerra en el extranjero, habitualmente a favor de la Unión Soviética, En efecto, ¡Ay, mi Cuba! Parece ser la exclamación más apropiada...” termina diciendo el profesor Thomas.
Refiriéndose a la tragedia de Cuba, Thomas afirmó en un artículo publicado el 12 de Julio de 1986 en la revista “The Spectator”:
“La comparación (del régimen de Castro) debe hacerse con los campos de concentración nazis. Aunque en Cuba no hay todavía cámara de gases, ha habido sin embargo, experimentos criminales de índole biológicos diseñados para comprobar cuanto puede sobrevivir el ser humano sin recibir alimentos, palizas, encierro en solitario, y muchas otras formas de maltrato. El relato de Valladares de los trabajos en las canteras no es diferente, ni más humano, que los relatos de la ‘vida’ en Manthausen. No debemos de olvidar que las brutalidades en la Alemania Nazi duraron a lo sumo 12 años y los peores casos de crueldad en el campo de concentración de Auschwitz duró cuatro años.”
El 11 de Abril de 1986, se reunieron en Paris un grupo de personalidades de renombre mundial, principalmente socialista europeos y algunos incluso simpatizantes de la revolución cubana, convocados por "Resistencia Internacional" para formar parte de un tribunal tipo Nuremberg, encargado de juzgar los crímenes de Castro.
Entre los miembros del tribunal estaban Jorge Semprún, escritor español, ex-prisionero de Buchenwald y en ese momento Ministro de Cultura del gobierno socialista de España; René Tavernier, presidente del “Pen Club” francés; Bernard Stasi, miembro del parlamento francés; Haing Ngor, actor camboyano y ganador del Oscar por su actuación en la película “The Killing Fields”; Bernard-Henry Levi, filósofo francés; Marie Madelain Fourcade, heroína de la resistencia francesa; León Boubien, jurista; Monique Garnier Lancon, vice-presidente del Instituto de la Seguridad Europea; Martín Gray, escritor y sobreviviente del Geto de Varsovia y del campo de concentración de Treblinca; Osmund Faremo, miembro del Parlamento Noruego y presidente del “caucus” Inter-parlamentario de Noruega; Pascal Bruckner, escritor; Yves Montand, actor francés; Jean Francois Ravel, escritor y filósofo.
Ante el tribunal fueron presentados como testigos doce supervivientes de las cárceles para prisioneros políticos de Cuba.
El jurado concluyó que; “la práctica generalizada en Cuba es de: arrestos arbitrarios, sentencias dadas por tribunales militares sin audiencia pública ni abogado defensor, interrogatorios que duran varios días con golpizas, heridas, y torturas. El internamiento en campos de labor forzada sin suficiente comida, sin ropas, y sin cuidados médicos, siendo víctimas de la promiscuidad al ser encerrados con presos comunes criminales. Se consideró muy grave el encarcelamiento de niños hasta de 9 años de edad y jóvenes adolescentes expuestos a las peores torturas y a la promiscuidad de las prisiones. Además, se probó que los métodos usados para obtener confesiones nos recuerdan los métodos usados por Hitler en los campos de concentración: asfixia por sumergimiento, mutilaciones, etc., en adición a métodos de terrorismo intelectual usado con el fin de que los prisioneros renuncien a sus principios. Son particularmente grave los experimentos biológicos hechos en los prisioneros a manos de médicos Soviéticos.”
El tribunal concluyó: “No debe repetirse el crimen de ignorar la realidad de los campos de concentración nazis, como pasó durante la Segunda Guerra Mundial. Volverlo hacer es convertirse en cómplices de esos crímenes.” (Lumiere Sur Cuba, Internationale de la Resístanse, 102 Avenue des Champs Elysées, 75008, Paris.)
Cincuenta años después del inicio de la tragedia de Cuba y veinte y trés años después del veredicto condenatorio del Tribunal de “Resístanse International” de París, el mundo continúa de espaldas a la tragedia del pueblo cubano y cómplice de los crímenes de la tiranía castrista.
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