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viernes 31 de octubre de 2008

Ernesto che Guevara | La verdad sobre su muerte



Siete años antes de irse a Bolivia, el "Ché" había escrito en su libro "La guerra de guerrillas" que el guerrillero "debe tener una salud de hierro". Sostenía también que la mejor edad para militar en la guerrilla es entre los 25 y 35 años. El "Ché" tenía casi cuarenta cuando inició su aventura boliviana y el asma lo devoraba. Quien ha viajado al altiplano boliviano sabe que allí se respira con dificultad; máxime un asmático.





Lo que más llama la atención de la aventura Boliviana del "Ché" es que él, necesariamente, tenía que saber que no estaba en condiciones físicas para emprenderla. El, mejor que ningún otro, sabía que la leyenda dorada de los 12 hombres que desembarcan del "Gramma" en Cuba y se multiplican no se sabe como, ERA UNA FALACIA INVENTADA POR LA PROPAGANDA CASTRISTA.



LA GRAN MENTIRA DE FIDEL CASTRO


En 1960 el "Ché" viajó a China. A partir de ese momento sus preferencias se van inclinando hacia éste país, en detrimento de la URSS. Cuando el "Ché" regresó de su tercer viaje a Moscú en 1964, se produjo una dura discusión con Castro en el mismo aeropuerto de La Habana.



Los rusos habían protestado por su insolencia y heterodoxia. A partir de ese momento, el dictador CUBANO PUSO EN MARCHA LA ESTRATEGIA PARA DESHACERSE DE SU IMPREVISIBLE COMPAÑERO de lucha.



Aprovechando que el "Ché" estaba interesado en las luchas de liberación del Tercer Mundo (a principios de 1965 viajó a África para contactar con la guerrilla congoleña), agentes de Castro, poco a poco, le fueron CONVENCIENDO DE QUE EN BOLIVIA SE VIVÍA UNA SITUACIÓN PRE-REVOLUCIONARIA. Solamente faltaba un detonante para que las masas populares campesinas se sublevasen. El podía ser ese detonante.



La realidad era muy diferente. Y el "Ché" debería comprobarlo a poco de llegar al país. El Partido Comunista Boliviano, dirigido por Ramiro Monje, era la única fuerza de izquierda marxista de cierta importancia.



Y Monje –que se entrevistó con el "Ché" en las montañas- no estaba dispuesto a integrarse en la guerrilla. Tan solo le cedió una docena de mineros deseosos de acción e indisciplinados, que desertaron pronto. En cuanto a la extrema-izquierda, los grupos maoistas rechazaron integrarse en lo que consideraban una "aventura pequeño-burguesa". Para colmo, ni la Central Obrera Boliviana de Lechín, ni las organizaciones campesinas, mostraron ningún interés, sino más bien rechazo por la actividad guerrillera.



A esto había que añadir que la "revolución nacional" del Movimiento Nacionalista Revolucionario de Víctor Paz Estensoro, en los años cincuenta, había repartido la tierra a los campesinos, generando un minifundismo único en Hispanoamérica.



Si el "Ché" había ido a Bolivia a dar la tierra a los campesinos, estos ya la tenían... Técnicamente, por lo demás, las poblaciones rurales bolivianas, estaban demasiado dispersas como para que la acción de la guerrilla pudiera hacerse sentir. Y para colmo, la personalidad de los indios quechuas y aymaras, hostiles hacia el extranjero, reservadas y encerradas en sí mismas, no era el ambiente más adecuado para una experiencia guerrillera.



El ejército boliviano difería de cualquier otro ejército hispanoamericano. Su grado de politización era excepcionalmente alto. Su alta oficialidad había sido formada en el "Souther Command" de Panamá por oficiales norteamericanos.



Los reclutas estaban orgullosos de servir en el ejército: no solo, por primera vez en su vida, vestían dignamente, sino que además aprendían a leer e incluso podían acceder a algún oficio. Castro y sus asesores, engañaron al "Ché" hasta última hora. El "país al borde de la insurrección" no era sino una balsa de aceite en la que, para colmo, hacía poco que habían fracasado varias experiencias guerrilleras en la zona de Santa Cruz.

UNA GUERRILLA BAJO CONTROL




Como guerrillero el "Ché" se había quedado anticuado. Louis Tambs, historiador y diplomático norteamericano que siguió de cerca la campaña contra la guerrilla, comentó que la columna del "Ché" estuvo localizada desde el principio. Durante su estancia en Vietnam le habían regalado un horno de campaña que mantenía oculta la llama. Al emprender la campaña de Bolivia el Ché llevó el horno en la mochila, pensando que podría cocinar sin ser localizado.



Pero por entonces el ejército norteamericano ya había desarrollado sistemas de infrarrojos, capaces de detectar focos de calor,sin ver llama. Cuando la guerrilla partió de su base originaria en Ñancahuazu, ya estaba localizada.



Siempre ha corrido el rumor de que "Tania", la guerrillera amiga del "Ché", era un agente de la República Democrática Alemana. "Tania", no era otra que Laura Gutiérrez Bauer, educada en la RDA, de padres antifascistas.



El "Ché" le encargó ser el enlace entre la guerrilla y los grupos de apoyo en la ciudad. Pero "Tania", desde que se incorporó a la guerrilla no hizo otra cosa más que atraer deliberadamente la atención de las autoridades. Sobre el periodista anglochileno George Roth, que acompañó a Regis Debray (pasado de fanático predicador de la "insurrección armada de masas" y la "guerra popular prolongada", a asesor de Mitterand) y a Ciro Bustos a visitar a los guerrilleros, también ha recaído la sospecha de que se trataba de un agente británico. Sobrevolado por la CIA que daba información a los rangers bolivianos gracias al hornillo vietnamita, localizado por los servicios secretos de la RDA (esto es, de la URSS, el mortal enemigo del "Ché") y con un agente inglés en su grupo, EL "CHÉ" ERA UN GUERRILLERO FRACASADO ANTES DE EMPEZAR SU AVENTURA.

EL "CHE", UN MITO UTILIZADO POR TODOS




¿Por qué, desde horizontes tan diversos, se quería hacer del "Ché" un mito? ¿Qué ganaba la CIA? ¿Y la RDA? Cuando la patrulla de los "rangers" bolivianos le dió el alto, el "Ché" tiró el fusil y exclamó: "Soy el "Ché", valgo más vivo que muerto". También aquí se equivocaba.



Existen hombres que, una vez muertos se convierten en mito; de vivir, la misma vida, se encarga de ponerlos en su lugar.



A PARTIR DE 1966 EL OBJETIVO PRIORITARIO DE LA CIA ERA FRACTURAR LOS PARTIDOS COMUNISTAS. Se financiaron distintas escisiones de la IVª Internacional trotskysta, se estimularon escisiones pro-chinas en los Partidos Comunistas Francés e Italiano. Y se creó el mito del "Ché", en principio, irreductible a la óptica de la ortodoxia pro-soviética.



PERO LA CIA, PARA CREAR EL MITO, NECESITABA QUE LA GUERRILLA ACTUARA, LO NECESARIO PARA QUE LA PROPAGANDA PUDIERA HACER DE ÉL UN HÉROE, PERO TAMBIÉN LO JUSTO PARA QUE NO FUERA UN PELIGRO PARA LA ESTABILIDAD EN EL CONO SUR. Por otra parte, el bloque comunista, NO QUERÍA UN "CHÉ" VIVO, QUE SIMPATIZABA CON LA REPÚBLICA POPULAR CHINA Y ERA HOSTIL A LA URSS.



Su muerte podía constituir una buena baza de propaganda para la "lucha antiimperialista" fomentada por esa correa de transmisión de la URSS que fue la "Conferencia Tricontinental" y la "Organización de Solidaridad con los Países de Asia, Africa y América Latina", con base en La Habana, pero agitada desde Moscú. Paradójicamente el "Ché" era alabado por dos sectores contradictorios la izquierda radical teleguiada por la CIA y los sectores tercermundistas afines a Moscú.



EL FINAL DE UNA AVENTURA, EL PRINCIPIO DE UN MITO




Ningún hombre, ni siquiera con una salud de hierro, hubiera podido resistir mucho la dureza del clima tropical, la selva erizada de peligros y la rarificación del aire. Muy poco se ha dicho sobre los OFICIALES ARGENTINOS QUE PARTICIPARON EN LA CAPTURA DE ERNESTO "CHÉ" Guevara.



La importancia de las FF.AA. Argentinas en la operación fue similar a la que tuvieron los asesores norteamericanos. -----Más aún, los argentinos estuvieron siempre acompañando a los rangers bolivianos formados en el "Southern Command" y en la "Escuela de las Américas". Como se sabe, en todas las fotos publicadas hasta ahora se ve al "Ché" tendido sobre una mesa, desnudo el torso, y con la cabeza apoyada en un cojín.



El motivo de esta cuidada posición es impedir que pudiera verse en la foto, la impresionante herida que el "Ché" tenía en el cuello. Efectivamente, fue degollado, una vez muerto. Los soldados indígenas tienen la ancestral creencia de que alguien solamente está verdaderamente muerto, cuando es degollado. Y DEGOLLARON EL CADÁVER.



Los mitos de este comienzo de milenio, son, sin duda, más inconsistentes que los de cualquier otra época



Véase tambien: Ernesto Che Guevara | Anatomia de un mito




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miércoles 29 de octubre de 2008

Oscar Tulio Lizcano ex secuestrado de las FARC ahora en libertad



Los canales de TV han emitido las primeras imágenes de Oscar Tulio Lizcano en libertad, tras 8 años en manos de las FARC. Lizcano ha aparecido, en rueda de prensa, junto al Ministro de la Defensa Juan Manuel Santos.

El ex congresista colombiano huyó junto con el jefe de la guerrilla de las FARC que lo tenía secuestrado, dijo el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, al precisar las circunstancias en que éste recobró la libertad el domingo.





Santos explicó que el comandante de la facción rebelde, alias ‘Isaza’, decidió escapar con Lizcano hace tres días y ambos fueron econtrados este domingo por el Ejército, que planeaba el rescate desde hacía cinco meses y mantenía un cerco en la zona del cautiverio, en el departamento de Chocó (oeste).

“Simultáneamente, mientras se estaban haciendo esos preparativos y se mantenía la presión sobre la comisión de las FARC que tenía al doctor Lizcano, el jefe de esa comisión, alias ‘Isaza’, tomó la decisión de escaparse con él hace tres días”, declaró Santos en rueda de prensa junto al político.

“Se escapó y fueron en busca de la fuerza pública, duraron recorriendo selva día y noche durante tres días hasta encontrarse esta mañana con personal de la Brigada 14 del Ejército. Ahí fue la liberación, el rescate del doctor Lizcano”, agregó Santos en una base militar.







Lizcano, de 63 años y el político con más tiempo en cautiverio, fue encontrado en el municipio de San José del Palmar (oeste) por los militares, que planeaban su rescate desde hacía cinco meses y mantenían un cerco en la zona junto con la policía, dijo el ministro de Defensa Juan Manuel Santos.

El dirigente, retenido el 4 de agosto de 2000, fue trasladado en helicóptero desde el departamento de Chocó a una base militar de la ciudad de Cali (470 km al suroeste de Bogotá), donde ofreció una breve rueda de prensa con el ministro y fue sometido a chequeos médicos.

“Deben de comprender mi incoherencia por la falta del ejercicio de la palabra, toda vez que no podía hablar ni comunicarme con ninguno de los guerrilleros que me custodiaban”, declaró Lizcano, con una barba larga, flaco y vestido con una camiseta negra y un pantalón enlodado.

Lizcano caminó del brazo de Santos y luego se sentó en una silla de ruedas para dar sus primeras impresiones.

El ex congresista agradeció primero al comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) que tomó la decisión de escapar, identificado con el alias de ‘Isaza’.

“Quiero hacer propicio en este cansancio el agradecimiento ante todo a la persona que tuvo la valentía de salir conmigo, ya un viejo que me encontraba muy enfermo, al comandante que tuvo esa decisión”, dijo con voz ahogada.

El ministro explicó que la fuga se produjo hace tres días, simultáneamente con operativos para intentar un rescate.

“Duraron recorriendo selva día y noche durante tres días hasta encontrarse esta mañana con personal de la Brigada 14 del Ejército”, precisó.

Lizcano integraba un grupo de 29 secuestrados (3 políticos y 26 militares y policías) que las FARC proponen canjear por 500 de sus militantes presos. Otros dos rehenes, el ex canciller Fernando Araújo, y el policía John Pinchao, que integraban el llamado ‘grupo de canjeables’, se evadieron el 31 de diciembre de 2006 y el 27 de abril de 2007 respectivamente.

El grupo de cautivos también estaba integrado por la colombo-francesa Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y 11 militares y policías rescatados el 2 de julio por el Ejército en una operación en las selvas del sur.

Betancourt, que estuvo retenida seis años, se declaró emocionada por Lizcano y pidió a los rebeldes “pensar en lo que significa” este nuevo revés en momentos en que “el mundo entero los está señalando”.

“Que por favor hagan gestos porque necesitamos la libertad de todos los secuestrados, necesitamos que las FARC cambien de actitud y rectifiquen y nos den la posibilidad, con esas liberaciones, de entablar un proceso de paz, es lo que todos anhelamos”, agregó desde Viena a radio Caracol.

La familia del político se mostró feliz. Su esposa, Marta Arango, agradeció “a Dios, al país y al mundo porque está pesadilla está terminando”.

“Ojalá Oscar reciba atención médica lo más pronto posible y vuelva a vivir, porque han sido ocho años de mucho sufrimiento”, afirmó.

“Le digo al mundo que se necesita un esfuerzo más porque hoy Oscar ha vuelto a la libertad pero quedan muchas personas en la selva. Tenemos que sacarlos a todos, no puede quedar ningún colombiano secuestrado, es inhumano”, añadió.




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Discurso del Alcalde Jaime Nebot | 9 de octubre 2008











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jueves 23 de octubre de 2008

¿Intento de asesinato a Rafico Correa por estudiantes universitarios?

Ahora resulta que nuestros héroes son tratados como criminales


Me ha llegado un comunicado muy importante y preocupante ante todo sobre la situación jurídica de los estudiantes que se manifestaron en la Universidad Católica, en donde se afirma que el fiscal Campodónico que sigue dicho caso ha presentado un dictamen acusatorio de "INTENTO DE ASESINATO" al presidente Rafael Correa Delgado, por lo cual los implicados merecerían una pena de prisión de ocho años.



Entre los acusados están:

Roberto Gómez – Lince
(Nieto de Margarita Arosemena directora de Guayaquil de pie)

Cárol Solórzano

Francisco Icaza

Pedro Buitrón

Etc...


Ahora que el fiscal ha pronunciado este dictamen acusatorio tengo entendido que al ser un fallo contundente pasará al Juez y luego a la sala de lo penal donde tres ministros jueces determinarán la confirmación de dicho fallo.

Los muchachos tendrán que contratar a un buen abogado penalista, presentar testigos, videos, en fin… pruebas de descargo.

Probablemente esto solo sea una intimidación por parte del Gobierno a las familias de los implicados y el asunto al final quede en nada, sea o no sea así esto debe ser denunciado ante todos los medios de comunicación de prensa locales e internacionales.

Se pide a las organizaciones de los DERECHOS HUMANOS que pongan atención ante esta acusación que el fiscal acaba de hacer hace solo pocas horas el día de hoy Jueves 23 de octubre del 2008.

Esto aun no sale a la luz pública, se ruega difundir esta información lo más pronto posible.

En el caso que esto no sea una intimidación propagandística, ya que ayer se hizo todo un espectáculo en la fiscalia al definir las acusaciones (lo cual quizá es muy probable por que la acusación por asesinato, se ha estado manejando en el mas oscuro secreto, esta información se filtró en contra de la voluntad Gobiernista, probablemente comenzarán ya en las próximas horas las órdenes de prisión y los encarcelamientos) como recomendación personal a los estudiantes:

¡SALGAN DEL PAIS YA!




Bueno pues... ya era hora, se nos estaba demorando mucho el Rafico con su maldad de siempre, "giles perejiles" los que creyeron que el presi se quedaría tranquilo al darle el voto si a la asamblea (los comunistas no concen de límites, son perversos) y yo que me consideraba ya un soldado reservista pasivo, nos tocará volver a las calles a demandar justicia, allá nos veremos nuevamente...


En apoyo y reconocimiento a los "HEROES" de la Católica:















¡Sigan adelante chicos, muchos de nosotros dependemos de Ustedes!

Son una inspiración para todos nosotros, gracias por todo muchachos...





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lunes 20 de octubre de 2008

Ernesto Che Guevara | Anatomia de un mito



Para este video en particular que es demasiado largo 45 min (documental completo) recomiendo verlo en pantalla completa, hacer click en el ícono respectivo, gracias.


Los mitos sobre Ernesto "Che" Guevara : "Hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario"


|Indudablemente, la persona de Ernesto Guevara genera admiración en las nuevas generaciones, pero, como sucede con la mayoría de los mitos, la realidad suele ser otra, muy diferente. Ex compañeros del "Che" revelan detalles acerca de su personalidad violenta y su sanguinaria pasión por las ejecuciones.|




Tarde o temprano, los seres humanos transformados en mitos muestran su verdadero rostro. Por lo general, una de las descripciones más valiosas es la de aquellas personas que compartieron y vivieron episodios que quedan imborrables en la memoria.

Muchos de los que aún viven y participaron de la revolución castrista recuerdan el costado más cruel y despiadado del Che durante los fusilamientos que tuvieron lugar luego del establecimiento del nuevo régimen. "Seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte". Con esa frase, expresada por el Che en uno de sus discursos ante las Naciones Unidas, comienza la video biografía "Guevara, Anatomía de un mito" dirigida por Luis Guardia, del Instituto de la memoria histórica cubana contra el totalitarismo, y dedicada a todos "los que han ofrendado sus vidas en aras de la libertad del pueblo cubano".

La narración recorre los comienzos ?primero como espectador en la frustada revolución de Guatemala y luego durante su instrucción militar en México- de Ernesto Guevara de la Serna, junto al grupo de revolucionarios del Movimiento 26 de julio quienes además de atribuirse la creación del apodo más popular (el "Che") recalcan su personalidad despectiva hacia las personas de raza negra, su burla a la tonada característica de los cubanos y el desprecio por los mexicanos a quienes el Che denominaba "indiada".

Enrique Ros, historiador e investigador, y autor de una de las más completas obras de la vida del Che, recuerda su relación con la peruana Hilda Gadea y con el "Flaco" López, el primer cubano con quien Guevara hace contacto en Guatemala y quien lo presenta al grupo de exiliados cubanos que militaban en el Movimiento 26 de julio en Guatemala. De esta forma es como Guevara inicia su faceta de revolucionario y posteriormente viaja junto al grupo de cubanos a México.

"Varios estudios apuntan a que Ernesto Guevara a su llegada a México ya tenía definido su carácter de hombre cruel de ejecutor de sus potenciales enemigos. En una carta dirigida a su amiga y ex novia, Tita Infante, señala: "Si se hubieran producido esos fusilamientos el gobierno hubiera conservado la posibilidad de devolver el golpe", refiriéndose al derrocamiento del gobierno de Jacobo Ardens en Guatemala".

"Yo conocí a Guevara en 1956 en México en una cafetería donde concurrían los revolucionarios", comenta Lázaro Guerra, ex militante de los movimientos revolucionarios cubanos, quien por aquel entonces vivía en México en calidad de exiliado y era uno de los sobrevivientes de la expedición del Corintians. Guerra recuerda que el "Flaco" López le presentí al Che como un "tipo maquiavélico" y que era él quien le "lleva y le trae a Fidel" en obvia alusión a su calidad de soplón de lo que pensaban y hacían los revolucionarios cubanos en México.

"Era un tipo repugnante ?agrega Guerra- que corría atrás de Castro, a quien le gusta que lo adulen".

Casi en los mismos términos, los testimonios confirman el costado más despreciable del Che.

Orlando de Cárdenas, periodista, fue amigo de Fidel Castro. Vivía en México y fue uno de los principales colaboradores del Movimiento 26 de Julio en tierras aztecas. "Al principio le decíamos Ernesto Guevara o doctor Guevara, pero cuando vimos que él se burlaba de nuestra manera de hablar entonces en represalía ya no le dijimos nunca más Guevara, ni Ernesto : le decíamos el Che y hasta el mismo Fidel y Raúl le decían el Che. Se lo decíamos con un poco de sorna como para refregarle en la cara lo que él nos había hecho a nosotros. Nunca nos vio completamente como compañeros."

Guevara nunca llegó a intimar realmente con el grupo de revolucionarios cubanos. Quienes compartieron con él el entrenamiento militar en México cuentan que su desprecio hacia los cubanos siempre se hacía sentir. Sentimiento que extendía a los negros y al pueblo mexicano a quienes constantemente menospreciaba. "Llegamos a México el 10 de diciembre de 1955 y Fidel me presentó y dijo "Muchachos, éste es el coreano, él va a ser nuestro instructor militar"". Era Miguel Sánchez, ex combatiente junto a las tropas norteamericanas en la guerra Corea y reclutado por Castro como instructor militar de los cubanos que se entrenaban en México. Sánchez recuerda que al Che también le decían el "Chancho" porque tenía poca afición por bañarse, y siempre tenía un "olorcito arriba como a riñon hervido". Sánchez le hizo saber pronto al Che que no era más que un soldado : "Se me puso a echar una sonrisita y le ordené hacer veinte planchas (flexiones de brazos), y las hizo.

El despreciaba a los negros. A Juan Almeyda Bosques le decía el negrito. Yo le dije "mira cuando te diga negrito dile que tú eres un chancho, porque no te bañas".
También despreciaba "a los indios" a quienes denominaba, según el video, "la indiada analfabeta de México".

El 24 de junio de 1956, un grupo de los presuntos expedicionarios es capturado por las autoridades de migración mexicana.

El Che estaba entre ellos y varios estudios acusan a Guevara de haber sido informante o delator, al hablar con las autoridades por temor a una posible deportación a la Argentina. "Juan Almeyda Bosques me dijo que él (el Che) había colaborado con la policía cuando nos arrestaron y nos llevaron a la cárcel, y él se había puesto en contacto con las autoridades mexicanas para entregar todas las armas".

En la Sierra Maestra : Del primer asesinato a los fusilamientos masivos


En 1957, a dos días de haber matado a un hombre por primera vez, el Che le expresa en una carta a Hilda Gadea -su entonces esposa, quien posteriormente la publicara en su libro "Ernesto, la memoria del Che Guevara"- lo siguiente: "Querida Vieja: Estoy en la manigua cubana, vivo y sediento de sangre".

"Una vez escogió un guajiro que según los datos era un "chivato" del ejército. Pero no había una seguridad concreta ?comenta Jaime Costa, asaltante del cuartel Moncada, expedicionario del yate Granma y comandante del ejército rebelde. Fue enviado por Castro a reagrupar a los miembros del Movimiento 26 de julio exiliados en Centroamérica. "Se formó un tribunal" -continúa Costa- que determinó que no había seguridad de que era un delator y por lo tanto no se le podía quitar la vida. El Che dijo "si no se la quitan ustedes se la quito yo", y sacó la pistola y lo mató. El Che decía "la duda no hace más nada, hay que fusilar".

De esta forma, Guevara asesina personalmente a Eutimio Guerra, un campesino que se había unido al ejército rebelde. Posteriormente, el Che dirige más ejecuciones en la Sierra Maestra que llegaron incluso a indignar a las tropas rebeldes por la injusticia en que las realizaba. Además varias fuentes le atribuyen el asesinato de al menos una docena de hombres en la Sierra Maestra , en la gran mayoría de los casos sin pruebas incriminatorias, resaltando su personalidad cruel y despótica de alquilen que consideraba amigos sólo a quienes pensaban como él.

Mientras los fusilamientos se multiplicaban, los testimonios de "Guevara, Anatomía de un mito" revelan que el Che, pese a haber sido designado por el mismo Fidel como jefe de una de las más importantes columnas guerrilleras, era en realidad un militar inexperto e inoperante a nivel táctico. Sus ex compañeros aseguran que no estaba capacitado militarmente y que esto había sido confesado por el mismo Che, quien reconocía que de acciones militares sabía poco y nada, que no tenía la menor idea de cómo desplegar una estrategia de posicionamiento táctico de tropas, cómo armar una trinchera y túneles, ni mucho menos determinar por dónde debían desplazarse los tanques. Esta incapacidad para dirigir un plan de acción quedó probada en su paso por el Congo y Bolivia donde perdió todas las batallas y se entregó sin luchar.

Otro de los pasajes de esta biografía es el enfrentamiento con el Segundo Frente Nacional del Escambray que combatía en la zona central montañosa de Cuba. Roberto Bismarck, capitán del ejército rebelde, comenta que en una reunión con Guevara, y tras hablar casi cinco horas, se dio cuenta que no era ningún idealista. Incluso recuerda una operación militar en la cual se apresaron personas supuestamente colaboradoras del régimen de Batista en forma arbitraria, en la que el Che dijo que había que matarlos sin juicio previo.

Guevara subestimó a los miembros del Segundo Frente y no aceptó la autoridad de sus comandantes. Varios miembros de ese frente recuerdan fuertes discusiones con el Che, quienes además resaltan su carácter traicionero y vengativo. En realidad, el Che habría sido enviado por Fidel para evitar la división de la revolución en dos frentes y unificar las acciones militares. Pero en realidad, el Che tenía vía libre para fusilar por la espalda a quien quisiera como lo hizo con Jesús Carreras, uno de los comandantes del Segundo Frente.

Entre las hazañas injustamente atribuidas a Ernesto Guevara figura el asalto de un supuesto tren blindado (cargado con armas) en la ciudad de Santa Clara. Varios de los que fueron protagonistas de ese hecho contradicen la versión oficial del régimen castrista; en lugar de una proeza militar se trató de una traición del Che a una negociación ya acordada por el Segundo Frente.

Con la entrada de la columna capitaneada por el Che a la ciudad de Santa Clara comienzan las ejecuciones indiscriminadas tal como había ocurrido en la Sierra Maestra. Allí realiza varios fusilamientos de soldados del régimen de Batista.

"Firmaba las órdenes de fusilamiento antes del juicio"


Con el triunfo de la revolución, Guevara es nombrado jefe de la fortaleza militar de la Cabaña. Al frente de la Comisión Depuradora lanza allí un feroz operativo contra todos los militares del régimen depuesto. Este organismo fue creado por Castro con el pretexto de depurar las fuerzas armadas cubanas. Pero en realidad, el fin era implantar el terror revolucionario en la isla mediante fusilamientos arbitrarios precedidos por juicios sumarísimos. Según los testimonios, el mismo Che fusilaba personalmente a los sospechosos en su propia oficina. Y para colmo, el mismo Guevara firmaba la orden de fusilamiento antes de juzgar a las futuras víctimas.

Las condiciones de juzgamiento desconocían absolutamente las garantías mínimas de defensa en juicio y principio de inocencia. De esta manera, en los primeros cuatro meses que el Che estuvo al frente de la fortaleza de la Cabaña fue responsable del fusilamiento de varios centenares de hombres en su mayoría miembros del antiguo régimen.

En enero de 1959, Jose Vilasuso, abogado, comenzó a trabajar en la Comisión Depuradora bajo las órdenes de Guevara, como instructor de expedientes. "Me llamó la atención la forma en que él me dijo cómo tenía que ser mi trabajo", dice Vilasuso, quien describe el paredón de fusilamiento manchado de sangre de personas sin pruebas incriminatorias y sin la posibilidad del ejercicio de una defensa justa. Cientos de hombres fueron así condenados a la pena de muerte por fusilamiento mediante sentencias preestablecidas en los denominados juicios sumarísimos. Estas ejecuciones pronto se extendieron a lo largo y ancho de la isla.

Luego de su gestión al frente de la fortaleza de la Cabaña, Guevara fue presidente del Banco Nacional de Cuba y posteriormente ministro de Industrias. La biografía es lapidaria : "En todos ellos primó su incapacidad profesional y una constante: sembrar el terror como base o medio para el sometimiento".

Pero su arrogancia, despotismo y desprecio, tenía un punto débil. El Che temía a Castro a quien siempre evitó enfrentar. La sumisión, señalan los testigos de la época, era total: "Podían discutir mucho, pero finalmente el Che siempre agachaba la cabeza", rememora uno de los testimonios.

Tras cuatro años de la llegada al poder, Guevara se convierte en la principal bandera propagandista de la revolución cubana. En la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 11 de diciembre de 1964, el Che reconoce públicamente los fusilamientos en Cuba. "Fusilamientos, sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte", dijo el Che.

El empleo de la pena de muerte como método para la implantación del terror fue una constante en Guevara. Para él, "el odio era un factor de lucha, el odio intransigente al enemigo que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en un efectiva, selectiva, violenta y fría máquina de matar... Un pueblo sin odio no puede triunfar frente a un enemigo brutal", afirmó el Che.

El Congo fue su próximo destino, allí perdió todas sus batallas y pronto debió abandonar el país. A su regreso a Cuba empieza a preparar la aventura boliviana junto a un reducido grupos de hombres de confianza. Mario Monje Molina, Secretario General del Partido Comunista Boliviano, recuerda el encuentro con el Che a quien le aclaró de entrada que no iba a permitir jamás que un extranjero dirija la lucha armada de su país y le propone hacerse él cargo de las operaciones y designarlo asesor militar. Pero Guevara no aceptó. Sin poder reclutar al campesinado boliviano, ni apoyo del PC boliviano, el Che fue detenido junto a la mayor parte de los guerrilleros. El resto es historia conocida: Ernesto Guevara de la Serna murió el 8 de octubre de 1967 en la Higuera, Bolivia.

Este es otro intento por descubrir algunos aspectos desconocidos de la vida del Che, un personaje histórico que aún hoy sigue despertando tanto admiración como rechazo. "A casi cuatro décadas para algunos queda el mito; para otros, sólo el recuerdo de una pesadilla", dice la frase que cierra este interesante y rico trabajo de recopilación de testimonios de uno de los personajes más controvertidos de la historia contemporánea.





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jueves 16 de octubre de 2008

Salvador Allende | La verdad sobre su muerte



Once de septiembre de 1973. Según la versión oficial, el Presidente Allende decidió a la 1:50 de la tarde poner fin a la resistencia armada y ordenó rendirse a sus acompañantes. Les pidió bajar desde el segundo piso de La Moneda en llamas, por las escaleras de piedra que daban a Morandé 80. Descenderían de uno en fondo, con la Payita adelante, y él mismo cerrando la fila de unas 35 personas, en último lugar.

Pero sin que los demás se diesen cuenta, Allende volvió atrás y se introdujo en el Salón Independencia. Se sentó en un sofá, pujó el fusil AK que le había regalado Fidel Castro entre sus rodillas, puso el cañón bajo su mandíbula y apretó el gatillo. Salieron dos tiros.





El doctor Patricio Guijón –único testigo confeso durante 30 años– también regresó, con la intención de recoger para su hijo un recuerdo. Desde un pasillo, frente a la puerta entreabierta del Salón Independencia, vio al Presidente dispararse. Corrió hacia él, pero ya estaba muerto. Entonces, según la versión oficial, se sentó junto al cuerpo del Presidente, tomó la metralleta y la puso atravesada sobre las piernas del occiso, sin preocuparse de huellas ni de nada. Luego estuvo velándolo durante 10 ó 15 minutos.

Hasta que un grupo de militares, encabezados por el general Javier Palacios, jefe del asalto a La Moneda, irrumpió en el lugar y comprobó que la parte superior de la cabeza del Presidente había estallado. Se veía el impacto de dos balazos incrustados en un gobelino que colgaba en la pared situada detrás.

El general Palacios (fallecido el 26 de junio de 2006), según nota aparecida en la nota necrológica que le dedicó “El Mercurio”, pensó en un primer momento inculpar al doctor Guijón por la muerte de Allende, pero después cambió de parecer.



EL TIRO POR LA CULATA


El cineasta Patricio Guzmán, autor del galardonado documental “Allende”, que estuvo a primeras horas del 11-S filmando en las afueras de La Moneda, declaró hace poco a la BBC de Londres que, con anterioridad a esta foto, el cuerpo de Allende muerto yacía tendido en el suelo.

Pero el 20 de septiembre de 1973, el general Baeza, que ya había olvidado su transitoria renuncia, añadía que “los proyectiles suicidas fueron disparados con el arma puesta entre las rodillas y el cañón pegado a la barbilla”. Y agregaba: “Arma utilizada: fusil-ametralladora núm. 1.651, de fabricación soviética, en cuya culata se leía la inscripción: ‘A Salvador, de su compañero de armas, Fidel’”.

Todo claro, salvo que el fusil-ametralladora AK-S que aparece en el croquis número 15.254 de la Policía Técnica de Investigaciones, dibujado ex profeso entre las piernas de Allende muerto, no tiene culata, en el sentido tradicional del término; esto es, culata de madera.

La presencia de la dedicatoria “en la culata” (una lámina de bronce), la recuerda expresamente el doctor Óscar Soto, médico de cabecera del Presidente, en su libro “El último día de Salvador Allende”, y también Tati, Beatriz Allende, la hija mayor, en su discurso en La Habana, en el homenaje masivo a su padre, organizado por Fidel Castro, el 28 de septiembre de 1973, en la Plaza de la Revolución ante un millón de personas.

Pero, aparentemente, del fusil-ametralladora dedicado por Fidel Castro no salió ningún tiro el 11 de septiembre, ni el arma estuvo en La Moneda, al menos mientras Allende vivió. Desapareció ese mismo día, y nunca más se la ha vuelto a ver.

El asesor político de Allende y perseguidor implacable de Pinochet, el abogado español Joan Garcés, frecuentaba tanto la casona de Tomás Moro como el refugio de El Cañaveral, camino a Farellones, donde Allende pasaba a veces la noche. “La metralleta obsequiada por Fidel Castro a Salvador”, le ha confirmado Garcés a su amigo Víctor Pey (el dueño del diario “el Clarín”), “nunca salió de El Cañaveral; siempre estuvo allí, expuesta en una pared del living”.

La noche del 10 al 11 de septiembre, tanto Joan Garcés como el periodista Augusto Olivares pernoctaron en Tomás Moro. En la madrugada se trasladaron a La Moneda, tras los autos que llevaban al Presidente y su escolta, armados cada uno de sus integrantes con fusiles-ametralladora AK-S. Éstos eran 20 ó 23, según distintas fuentes, pero el arma obsequiada por Fidel Castro seguía en El Cañaveral.



UN SOLO TIRO


Desde los detectives de la guardia presidencial, que defendieron la vida de Allende en La Moneda, hasta los doctores del Instituto Médico Legal, que practicaron la autopsia esa misma noche del 11-S, ante los jefes de Sanidad de cada una de las ramas de las FFAA, muchos coinciden –con distintos grados de certeza– en que el Presidente murió de un solo balazo. Incluso, en un informe oficial se menciona expresamente un cartucho de bala de pistola, que yacía (muy visible) a los pies del occiso, ya percutado, y se elude examinar el arma de donde provino.

Estos testimonios y documentos destruirían la tesis sostenida hasta su muerte, en junio pasado, por el general Javier Palacios Ruhman, de que Allende se suicidó utilizando una metralleta AK que disparaba 20 balas en un segundo, independientemente de si había sido regalada por Fidel Castro o no. Es cierto que el Kalashnikov también se podía disparar tiro a tiro, es decir, uno a uno, pero no de dos en dos, ni de cuatro en cuatro. O se disparaba en ráfaga o tiro a tiro.

¿Pero cómo justificar entonces los dos balazos incrustados en el gobelino que cubría la pared posterior al sofá donde fue depositado su cuerpo ya sin vida? ¿Se necesitaba reforzar la idea de “varios” disparos de una metralleta para justificar la presunta utilización del arma obsequiada por Castro?



La verdad sobre el asesinato de Salvador Allende


Salvador Allende no se suicidó, ni murió bajo las balas de los militares golpistas el 11 de septiembre de 1973. Durante el asalto contra el palacio de la Moneda, el presidente de Chile fue cobardemente asesinado por uno de los agentes cubanos que estaban encargados de su protección. En medio de los bombardeos de la aviación militar, el pánico se había apoderado de los colaboradores del jefe de Estado socialista y éste, en vista de la desesperada situación, había pedido y obtenido breves ceses de fuego y estaba, al final, decidido a cesar toda resistencia. Según un testigo de los hechos, Allende, muerto de miedo, corría por los pasillos del segundo piso del palacio gritando: “¡Hay que rendirse!”.

Antes de que pudiera hacerlo, Patricio de la Guardia, el agente de Fidel Castro encargado directo de la seguridad del mandatario chileno, esperó que éste regresara a su escritorio y le disparó sin más una ráfaga de ametralladora en la cabeza. Enseguida, puso sobre el cuerpo de Allende un fusil para hacer creer que éste había sido ultimado por los atacantes y regresó corriendo al primer piso del edificio en llamas donde lo esperaban los otros cubanos. El grupo abandonó sin mayor tropiezo el palacio de la Moneda y se refugió minutos después en la embajada de Cuba, situada a poca distancia de allí.



Esta versión del fin dramático de Salvador Allende, que contradice las dos anteriores casi oficiales, dadas ya sea por Fidel Castro (la tesis de la heroica muerte en combate), ya sea por la Junta militar chilena (la del suicidio), emana nada menos que de dos antiguos miembros de organismos secretos cubanos, muy bien informados acerca de ese sangriento episodio y hoy exiliados en Europa.

En un libro que acaba de publicar en París las Ediciones Plon, intitulado Cuba Nostra, les secrets d’Etat de Fidel Castro, Alain Ammar, un periodista especialista en Cuba y América Latina, analiza y confronta las declaraciones que le dieran Juan Vives y Daniel Alarcón Ramírez, dos ex funcionarios de inteligencia cubanos.

Exilado desde 1979, Juan Vives es un ex agente secreto de la dictadura y sobrino de Osvaldo Dorticós Torrado, el presidente cubano de opereta que reinó de 1959 a 1976, y que fue “suicidado” en obscuras circunstancias en 1983. Vives cuenta que en noviembre de 1973, en un bar del hotel Habana Libre, donde algunos miembros de los órganos de seguridad del Estado solían reunirse los sábados para beber cerveza e intercambiar de manera informal chismes e informaciones de todo tipo, escuchó del mismo Patricio de la Guardia, jefe de las tropas especiales cubanas presente en la Moneda en el fatídico 11 de septiembre de 1973, esa escalofriante confesión.

Durante años, Vives no quiso dar a conocer esa información pues, como dice, “era peligroso hacerlo” y porque no había hasta ese momento ningún otro responsable cubano en el exilio que pudiera confirmar el carácter fidedigno de esos hechos. Cuando supo que Daniel Alarcón Ramírez, alias “Benigno”, uno de los tres sobrevivientes de la guerrilla de Ernesto Guevara en Bolivia, se hallaba también exilado en Europa, la idea de dar a conocer esos graves hechos volvió a cobrar fuerza.

En el libro de Alain Ammar, “Benigno” confirma plenamente la narración de Vives. Ambos conocieron a Salvador Allende y a su familia. Ambos vivieron en Chile durante el gobierno de Allende. Ambos escucharon, en momentos diferentes, la confesión de Patricio de la Guardia a su regreso a La Habana.



El libro de Ammar describe con precisión los últimos meses del gobierno de la Unidad Popular y, sobre todo, muestra el avanzado grado de control directo que Fidel Castro había logrado instalar –mediante sus centenas de espías de la DGI (un servicio cubano de inteligencia), mediante sus operadores y agentes de influencia implantados en Santiago–, sobre el presidente Salvador Allende, sobre sus ministros y hasta sobre sus amigos y colaboradores más íntimos. De hecho, la llamada “vía chilena al socialismo” había sido desviada por el castrismo hasta el punto de que dentro del gobierno de Allende hubo voces que criticaban esa brutal ingerencia. Meses antes de su muerte, Salvador Allende había sido ya “instrumentalizado por Castro”, explica Juan Vives.

“Pero Allende no era el hombre que la Habana quería tener en el poder en Santiago. Los que Castro y Piñeiro [brazo derecho de Castro en operaciones de espionaje en Latinoamérica, muerto recientemente en Cuba de un infarto] preparaban para el relevo, a espaldas del mismo presidente Allende, eran Miguel Henríquez, principal dirigente del MIR y Pascal Allende, número dos del MIR, lo mismo que Beatriz Allende, la hija mayor del presidente, quien pertenecía también al MIR”. Beatriz morirá en Cuba en 1974.

Ese control sobre el jefe de Estado chileno se había agudizado notablemente tras el primer intento de golpe militar, el 29 de junio de 1973, más conocido como el tancazo. Cuando la Habana supo que los chilenos que rodeaban al presidente estaban asustados, Fidel Castro hizo saber que Allende no podía en ningún caso rendirse ni pedir asilo en una embajada. “Si el debía morir, debía morir como un héroe.

Cualquier otra actitud, cobarde y poco valiente, tendría repercusiones graves para la lucha en América latina”, recuerda Juan Vives. Por eso Fidel Castro dio la orden a Patricio de la Guardia de “eliminar a Allende si a último momento éste cedía ante el miedo”.



Poco después de los primeros ataques a la Moneda, Allende mismo había dicho a Patricio de la Guardia que había que pedir el asilo político ante la embajada de Suecia. El mandatario había incluso designado a Augusto Olivares, su consejero de prensa, para hacerlo. Probablemente por eso Olivares, alias el perro, fue también ultimado por los cubanos antes de que éstos enfilaran baterías contra el presidente de Chile. “Reclutado por la DGI cubana, Olivares transmitía hasta los pensamientos más mínimos de Allende a Piñeiro, quien, a su vez, informaba a Fidel”, declara Juan Vives.

Otro guardaespaldas chileno de Allende, un tal Agustín, fue también “fusilado” por los cubanos en esos momentos dramáticos, según la declaración hecha por “Benigno” al autor del libro. Semanas después del golpe de Estado, Patricio de la Guardia había revelado, en efecto, a “Benigno” el fin de Agustín, hermano de un amigo suyo que vive aún en Cuba, y le había dado otro detalle importante sobre lo ocurrido durante esa trágica mañana en el palacio de la Moneda: antes de ametrallarlo, el agente cubano había atrapado con fuerza a Salvador Allende, quien quería salir del palacio, y lo había sentado en el sillón presidencial gritándole: “¡Un presidente muere en su sitio!”.



La versión del asesinato a quemarropa de Allende no era del todo desconocida. El 12 de septiembre de 1973 varias agencias, entre ellas la AFP, resumieron en cuatro líneas ese hecho. Publicado al día siguiente por Le Monde el cable decía: “Según fuentes de la derecha chilena, el presidente Allende fue matado por su guardia personal en momentos en que pedía cinco minutos de cese al fuego para rendirse a los militares quienes estaban a punto de entrar al palacio de la Moneda”. Ammar indica que esa hipótesis “fue enterrada inmediatamente” pues ella no le convenía a nadie: “ni a los colaboradores de Allende, ni a la izquierda chilena, ni a sus amigos en el extranjero, ni a los militares ni, sobre todo, a Fidel Castro…”.

La confirmación que esa, hasta hace poco, “hipótesis” acaba de recibir de parte de Juan Vives y Daniel Alarcón Ramírez podría ser reforzada en el futuro por los testimonios de otros funcionarios cubanos silenciados hasta ahora y por documentos que se encuentran fuera de Cuba. En efecto, en un banco de Panamá reposaría la pieza maestra de este magnicidio.



Según los autores del libro, Patricio de la Guardia, condenado a treinta años de cárcel durante el proceso-farsa contra el general de división Arnaldo Ochoa Sánchez, y hoy en residencia vigilada, habría depositado en el cofre de un banco panameño un documento comprometedor en el que describe, entre otras cosas, el asesinado de Allende por orden de Castro, texto que debería ser revelado en caso de muerte de Patricio de la Guardia. Fidel Castro, según los autores del libro, habría tomado muy en serio esa amenaza y habría hecho que éste escapara al fusilamiento, a diferencia de Tony, hermano de Patricio, quien junto con el general Ochoa y dos otros funcionarios del ministerio del Interior, fué pasado por las armas el 13 de julio de 1989.

La revelación de lo ocurrido a Salvador Allende no es interesante únicamente para los historiadores de la calamitosa aventura de la Unidad Popular en Chile. Lo es igualmente, y de qué manera, para los nuevos amigos latinoamericanos de Fidel Castro, especialmente para el presidente Hugo Chávez de Venezuela. Hugo Chávez y los otros, por más jefes de Estado confiables que puedan ser para La Habana, como lo pudo haber sido en su momento, al menos en los papeles, el presidente Allende, podrían estar siendo ahora objeto de idénticos entramados siniestros de control y de dominación física y política directa por parte de los mismos servicios que obraron tan bestialmente contra el presidente de Chile. El libro de Alain Ammar aborda, en sus 425 páginas, muchos otros temas y episodios relacionados con las complicadas y no siempre exitosas operaciones secretas de La Habana en Cuba y en varios países.






Léase también: Salvador Allende | La verdad sobre su vida



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